Dos días faltan para ponernos delante del pelotón de fusilamiento y sólo nos dan una oportunidad para convencerles de que nuestra vida merece ser salvada. Quizá sea muy exagerado para un examen, pero nosotros sabemos cómo es, ¿no?.
Este post va especialmente dedicado para vosotros que me leeis y que estais en la misma situación (La tetería ha sido nuestro templo del conocimiento, gracias simulacros CEDE). Pues eso, esto va para vosotros.
Quizá penséis que no es muy adecuado lo que voy a decir, que ahora la cabeza debe estar puesta exclusivamente en el sábado y en el examen, pero creo que me entendereis.
Todo un año estudiando, pensando en el día "D", soñando con él, tejiendo nuestra vida, nuestras emociones, nuestros proyectos en torno a él. Hemos estado tan obsesionados con él que cuando llegue sólo será una sombra de la imagen exagerada de nuestro miedo. Ahora que el tiempo se agota, que sólo queda una carta por repartir os invito a que hagáis una reflexión.
Rogers afirma que la propia experiencia es nuestro marco de comparación para todo, que la experiencia personal es la que posibilita alcanzar nuestra propia verdad y ¿no es ella la más cierta de todas las verdades?
Todos queremos una plaza, MATARÍAMOS por ella, pero también sabemos que la mayoría debe quedarse fuera.
Por eso mi reflexión es la siguiente.
Sabemos más.
Conocemos más.
Claro que queremos plaza, pero nuestra forma de ver la vida y nuestra experiencia ha cambiado, quizá de una forma tan sutil que ni siquiera la percibamos, sin embargo ahí está.
Sé que eso no nos abre puertas, que no nos da de comer y bien pudiera parecer el consuelo del perdedor antes de empezar la partida, pero para mí es muy importante.
La muerte nos alcanza a todos, muy probablemente cuando no la esperemos. Mi anhelo es encontrarme en paz conmigo mismo cuando ella me bese y la autorrealización es el camino para obtenerlo.
La sociedad en la que vivimos se empeña en ensalzar nuestro estatus casi exclusivamente con metas laborales y económicas.
Mi meta es la comprensión, es el conocimiento por el conocimiento, es experimentar la vida al máximo para entenderla, es estudiar, es crecer mentalmente, es construir mi norma moral basada en mis creencias, en mis lecturas, en la conjunción de mi experiencia con mis principios.
Para eso me ha servido este año improductivo y para eso me servirá el examen tanto si me dan plaza como si no. No nos evalúan, para eso ya estamos nosotros mismos.
Esto es sólo un trámite.
Nos vemos en la tetería.
La música manda:
Don´t Stop Believing (Journey)
Cello Sonata Op. 40 (Shostakovich)
Another Brick In The Wall Parts I, II y III (Pink Floyd)
Más libros, más libres:
El Proceso de Convertirse en Persona (Carl Rogers)
miércoles, 16 de enero de 2008
miércoles, 9 de enero de 2008
Dulce inocencia infantil
Pobres infantes prepúberes que no saben lo que hacen.
Pobres menores de edad que deben ser protegidos y dejar sus errores sin castigo.
Pobres preadolescentes.
Pobres mientras golpean a un profesor 20 años mayor que ellos, pobres mientras vejan a sus compañeros en grupo, pobres mientras provocan, insultan, destrozan a la vez que sus padres les colman de atenciones y de regalos.
Pobres mientras humillan grabando sus animaladas en los móviles último modelo con que sus amantes progenitores han tenido a bien obsequiarles.
Esto no es serio. Es guasa, mofa y burla a nuestra inteligencia y a nuestro sentido de la justicia.
A partir de los 10 años puede considerarse a un niño MORALMENTE RESPONSABLE de sus actos (salvo deficiencia psíquica justificable).
Saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal. Saben qué deben y que no deben hacer.
A no ser que no conozcan los límites y ahí es donde entran a jugar la mayoría de los padres modernos.
Queridos padres, si sois estúpidos, dejad de engendrar perversos polimorfos. A un niño no se le educa delante de la tele, no se le educa delante de una consola. Un niño precisa de atención continuada, de educación las 24 horas del día en temas tan importantes como el respeto, como el aplazamiento de lo que se desea, como el empleo del lenguaje adecuado en vez de los puños... Por eso un niño cambia la vida.
Si no sois capaces de eso, usad condón, haceos la vasectomía o la ligadura de trompas, abortad, pero no nos carguéis al resto con el producto de vuestra irresponsabilidad y, por favor, no tengáis los santos redaños de solicitar ayudas sociales porque vuestro hijo/a os salga rebelde, drogadicto, delincuente o psicopático.
Queridos gobernantes, un niño necesita saber que sus malos actos serán VERDADERAMENTE castigados. Es verdad que no hay que condenarles a trabajos forzados, pero destrozar el alma, la autoestima y la vida de otros niños y adultos debería saldarse con algo más que con nada.
Por cierto, darle una bofetada a un niño si es proporcional a lo que ha hecho y justo después de hacerlo (no 2 horas después) e informándole de por qué se le da, ayuda bastante.
No hago apología del castigo infantil, hay que evitarlo siempre que se pueda, pero cuando las circunstancias lo exijan NO ES MALO.
La música manda:
None of Us Are Free (Solomon Burke)
O Cessate di Piagarmi (Scarlatti)
Music For a Nurse (Oceansize)
Más libros, más libres:
Vacas, cerdos, guerras y brujas (Marvin Harris)
Pobres menores de edad que deben ser protegidos y dejar sus errores sin castigo.
Pobres preadolescentes.
Pobres mientras golpean a un profesor 20 años mayor que ellos, pobres mientras vejan a sus compañeros en grupo, pobres mientras provocan, insultan, destrozan a la vez que sus padres les colman de atenciones y de regalos.
Pobres mientras humillan grabando sus animaladas en los móviles último modelo con que sus amantes progenitores han tenido a bien obsequiarles.
Esto no es serio. Es guasa, mofa y burla a nuestra inteligencia y a nuestro sentido de la justicia.
A partir de los 10 años puede considerarse a un niño MORALMENTE RESPONSABLE de sus actos (salvo deficiencia psíquica justificable).
Saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal. Saben qué deben y que no deben hacer.
A no ser que no conozcan los límites y ahí es donde entran a jugar la mayoría de los padres modernos.
Queridos padres, si sois estúpidos, dejad de engendrar perversos polimorfos. A un niño no se le educa delante de la tele, no se le educa delante de una consola. Un niño precisa de atención continuada, de educación las 24 horas del día en temas tan importantes como el respeto, como el aplazamiento de lo que se desea, como el empleo del lenguaje adecuado en vez de los puños... Por eso un niño cambia la vida.
Si no sois capaces de eso, usad condón, haceos la vasectomía o la ligadura de trompas, abortad, pero no nos carguéis al resto con el producto de vuestra irresponsabilidad y, por favor, no tengáis los santos redaños de solicitar ayudas sociales porque vuestro hijo/a os salga rebelde, drogadicto, delincuente o psicopático.
Queridos gobernantes, un niño necesita saber que sus malos actos serán VERDADERAMENTE castigados. Es verdad que no hay que condenarles a trabajos forzados, pero destrozar el alma, la autoestima y la vida de otros niños y adultos debería saldarse con algo más que con nada.
Por cierto, darle una bofetada a un niño si es proporcional a lo que ha hecho y justo después de hacerlo (no 2 horas después) e informándole de por qué se le da, ayuda bastante.
No hago apología del castigo infantil, hay que evitarlo siempre que se pueda, pero cuando las circunstancias lo exijan NO ES MALO.
La música manda:
None of Us Are Free (Solomon Burke)
O Cessate di Piagarmi (Scarlatti)
Music For a Nurse (Oceansize)
Más libros, más libres:
Vacas, cerdos, guerras y brujas (Marvin Harris)
domingo, 6 de enero de 2008
Desafinados
Así están los directivos de la SGAE, los que cortan el bacalao, completamente desafinados.
¿Creeis que voy a renegar de su famoso canon digital? No, eso es un insulto tan evidente que no hace falta mencionarlo, aunque está relacionado con el tema.
Muchas "personalidades" forman parte de esa mafia descastada, pero mi bilis va dirigida de una manera muy especial a esa especie de esperpentos anodinos que se autodenominan músicos.
Por citar sólo algunos nombres: Miguel Ríos, Ana Belén, Victor Manuel, Joan Manuel Serrat, Ramoncín, Luis Cobos... Y así hasta eternizarnos.
Estos individuos que tanto han hecho por ampliar las fronteras culturales de España y cuya música incita a escuchar los berridos de una pizarra rascada con un rastrillo de metal para limpiar los oídos, hacen y deshacen. Influyen en la pobre gente que no piensa (o sea en la mayoría) y les arrastra con ellos.
Veamos los currículums musicales de los citados y por qué son conocidos y admirados:
Miguel Ríos: Destrozando con toda su alma una de las mejores obras musicales de la historia. Beethoven estará revolcándose en el infierno (donde van los buenos músicos a seguir la fiesta). Se le llama padre del rock en España. Carcajadas mil. Ya está gastado, caducado y el granadino sigue incordiando con su desfasado "Bienvenidos" y su irritante contribución a ensuciar el gran nombre de Beethoven.
Ana Belén: Bonita voz, sin duda. Lástima que no la utilice nada más que para protestar por estupideces y cantar insulsas baladas con la misma armonía repetitiva.
Victor Manuel: El escudero de Ana Belén en su cruzada de injusticias. Musicalmente, mejor no hablar. Ausencia absoluta de sentimiento en la voz. Creatividad cero (esto será una constante en todos estos entes)
Joan Manuel Serrat: Cargado con su guitarra española a la que a duras penas consigue sacarle tres acordes después de décadas pateando los escenarios. Otro que necesita de la obra de grandes genios para darse a conocer, ensuciando vilmente a Miguel Hernández y a Machado. Seguro que el lo llama "homenaje".
Ramoncín: Ejem. Sin comentarios. En su juventud nos incitaba a que litros de alcohol corrieran por nuestras venas. Supongo que son las secuelas de las drogas lo que habla por su boca. ¿Por qué este tío no sabe ni lo que es una corchea y se cree insignia de la música?
Luis Cobos: El más odioso. Le mete percusión (y además mal) a las grandes obras de la música clásica, dice que "reinventa el género" y a vivir de las rentas. Insultas a los que entendemos algo de esto, Luis. Sin tu contribución la música tendría algo menos de lo que avergonzarse.
Seguro que hiero la sensibilidad de algún amante de estos ídolos odiosos. Seguro que alguien defiende su obra, sus letras y hasta su música. Sentíos ofendidos, eso quiero.
Así se seguirá ocultando que estos elementos tienen una gran participación en derechos de otros autores, en discográficas, en radios...
Se seguirá ocultando que ellos son los que hacen de España el país de la mierda en cuanto a música se refiere. Cortan la creatividad de otros artistas exigiendo el mismo producto en serie de siempre y vendiéndooslo como si fuera la última moda.
Para escuchar buena música debes irte a las discográficas de otros países o a los locales de ensayo, o a los bares de música en directo porque ellos sólo quieren vivir de los derechos de unas partituras odiosas.
La gente sigue llenando plazas de toros y estadios para verlos y sigue alimentando su bolsillo.
Eso es lo que queréis vosotros y eso es lo que tenéis.
Afortunadamente no estoy solo.
La mafia al final se vuelve contra sí misma.
Odiadles como yo les odio y seréis libres. Descubriréis sonidos, melodías, sentimientos que creíais olvidados. Dejad que vivan de su vacío papel pautado, dejad que sólo puedan comer su excremento musical.
Olvidadles y contribuiréis a vuestro desarrollo intelectual y al del mundo.
La VERDADERA música manda:
21st Century Squizoid Man (King Crimson)
In & Out of Love (Bon Jovi)
Sinfonía nº 8 (de los mil) (Mahler)
Más libros, más libres:
El Señor de las Moscas (William Golding)
¿Creeis que voy a renegar de su famoso canon digital? No, eso es un insulto tan evidente que no hace falta mencionarlo, aunque está relacionado con el tema.
Muchas "personalidades" forman parte de esa mafia descastada, pero mi bilis va dirigida de una manera muy especial a esa especie de esperpentos anodinos que se autodenominan músicos.
Por citar sólo algunos nombres: Miguel Ríos, Ana Belén, Victor Manuel, Joan Manuel Serrat, Ramoncín, Luis Cobos... Y así hasta eternizarnos.
Estos individuos que tanto han hecho por ampliar las fronteras culturales de España y cuya música incita a escuchar los berridos de una pizarra rascada con un rastrillo de metal para limpiar los oídos, hacen y deshacen. Influyen en la pobre gente que no piensa (o sea en la mayoría) y les arrastra con ellos.
Veamos los currículums musicales de los citados y por qué son conocidos y admirados:
Miguel Ríos: Destrozando con toda su alma una de las mejores obras musicales de la historia. Beethoven estará revolcándose en el infierno (donde van los buenos músicos a seguir la fiesta). Se le llama padre del rock en España. Carcajadas mil. Ya está gastado, caducado y el granadino sigue incordiando con su desfasado "Bienvenidos" y su irritante contribución a ensuciar el gran nombre de Beethoven.
Ana Belén: Bonita voz, sin duda. Lástima que no la utilice nada más que para protestar por estupideces y cantar insulsas baladas con la misma armonía repetitiva.
Victor Manuel: El escudero de Ana Belén en su cruzada de injusticias. Musicalmente, mejor no hablar. Ausencia absoluta de sentimiento en la voz. Creatividad cero (esto será una constante en todos estos entes)
Joan Manuel Serrat: Cargado con su guitarra española a la que a duras penas consigue sacarle tres acordes después de décadas pateando los escenarios. Otro que necesita de la obra de grandes genios para darse a conocer, ensuciando vilmente a Miguel Hernández y a Machado. Seguro que el lo llama "homenaje".
Ramoncín: Ejem. Sin comentarios. En su juventud nos incitaba a que litros de alcohol corrieran por nuestras venas. Supongo que son las secuelas de las drogas lo que habla por su boca. ¿Por qué este tío no sabe ni lo que es una corchea y se cree insignia de la música?
Luis Cobos: El más odioso. Le mete percusión (y además mal) a las grandes obras de la música clásica, dice que "reinventa el género" y a vivir de las rentas. Insultas a los que entendemos algo de esto, Luis. Sin tu contribución la música tendría algo menos de lo que avergonzarse.
Seguro que hiero la sensibilidad de algún amante de estos ídolos odiosos. Seguro que alguien defiende su obra, sus letras y hasta su música. Sentíos ofendidos, eso quiero.
Así se seguirá ocultando que estos elementos tienen una gran participación en derechos de otros autores, en discográficas, en radios...
Se seguirá ocultando que ellos son los que hacen de España el país de la mierda en cuanto a música se refiere. Cortan la creatividad de otros artistas exigiendo el mismo producto en serie de siempre y vendiéndooslo como si fuera la última moda.
Para escuchar buena música debes irte a las discográficas de otros países o a los locales de ensayo, o a los bares de música en directo porque ellos sólo quieren vivir de los derechos de unas partituras odiosas.
La gente sigue llenando plazas de toros y estadios para verlos y sigue alimentando su bolsillo.
Eso es lo que queréis vosotros y eso es lo que tenéis.
Afortunadamente no estoy solo.
La mafia al final se vuelve contra sí misma.
Odiadles como yo les odio y seréis libres. Descubriréis sonidos, melodías, sentimientos que creíais olvidados. Dejad que vivan de su vacío papel pautado, dejad que sólo puedan comer su excremento musical.
Olvidadles y contribuiréis a vuestro desarrollo intelectual y al del mundo.
La VERDADERA música manda:
21st Century Squizoid Man (King Crimson)
In & Out of Love (Bon Jovi)
Sinfonía nº 8 (de los mil) (Mahler)
Más libros, más libres:
El Señor de las Moscas (William Golding)
Etiquetas:
Contra el sistema,
Música
miércoles, 26 de diciembre de 2007
No puedo más
Mi mente está disuelta en ácido clorhídrico. Creo que he llegado a mi límite y aún me queda por estudiar lo más importante del examen.
Llevo dos días sin rendir absolutamente nada y estoy entrando en un peligrosísimo estado de desmotivación.
Me pregunto si merece la pena seguir con esto, si no sería más cómodo y mejor dejarlo ya y DESCANSAR.
Me agota el alma, me agota las emociones y los sentidos.
No lo llevo bien, no lo llevo bien, no lo llevo bien (así una y otra vez en mi cabeza).
Lagunas que parecen mares en asignaturas ya estudiadas tiempo atrás. No voy a conseguirlo.
Otro año más así, mi vida va pasando sin que me sienta orgulloso de ella, sin dinero, sin un lugar donde caerme muerto, sin conocimientos, sin esperanzas, sin ganas.
Nunca he conseguido superarme a mí mismo.
Hoy no tengo ni fuerzas para criticar la mierda de sociedad que estamos fabricando ni lo asqueroso del género humano.
Hoy sólo está mi apatía, mi cansancio, mi desesperanza.
Y aún así por los santos cuernos del minotauro de Creta que seguiré intentándolo. Aunque sólo avance a hoja por día.
Quiero consumirme como me gusta vivir. Quiero gastarme en una explosión de agotamiento.
Sííííííííííí. Yo contra el mundo. A veces olvido cuánto me gustan las causas imposibles.
Now that my time has come, now that my life is done, we look into the sun: "Seize the day and don't you cry, now it's time to say good-bye. Even though I'll be gone I will live on. Live on" (Dream Theater)
La música manda:
Sleeping Sun (Nightwish)
A Change of Seasons (Dream Theater)
Stream of Conciousness (Deram Theater)
Más libros, más libres:
El Señor de los Anillos (J. R. R. Tolkien)
Llevo dos días sin rendir absolutamente nada y estoy entrando en un peligrosísimo estado de desmotivación.
Me pregunto si merece la pena seguir con esto, si no sería más cómodo y mejor dejarlo ya y DESCANSAR.
Me agota el alma, me agota las emociones y los sentidos.
No lo llevo bien, no lo llevo bien, no lo llevo bien (así una y otra vez en mi cabeza).
Lagunas que parecen mares en asignaturas ya estudiadas tiempo atrás. No voy a conseguirlo.
Otro año más así, mi vida va pasando sin que me sienta orgulloso de ella, sin dinero, sin un lugar donde caerme muerto, sin conocimientos, sin esperanzas, sin ganas.
Nunca he conseguido superarme a mí mismo.
Hoy no tengo ni fuerzas para criticar la mierda de sociedad que estamos fabricando ni lo asqueroso del género humano.
Hoy sólo está mi apatía, mi cansancio, mi desesperanza.
Y aún así por los santos cuernos del minotauro de Creta que seguiré intentándolo. Aunque sólo avance a hoja por día.
Quiero consumirme como me gusta vivir. Quiero gastarme en una explosión de agotamiento.
Sííííííííííí. Yo contra el mundo. A veces olvido cuánto me gustan las causas imposibles.
Now that my time has come, now that my life is done, we look into the sun: "Seize the day and don't you cry, now it's time to say good-bye. Even though I'll be gone I will live on. Live on" (Dream Theater)
La música manda:
Sleeping Sun (Nightwish)
A Change of Seasons (Dream Theater)
Stream of Conciousness (Deram Theater)
Más libros, más libres:
El Señor de los Anillos (J. R. R. Tolkien)
domingo, 23 de diciembre de 2007
Más y más
¿Sabíais que el síntoma de un niño cuyos padres creen que tiene un trastorno mental cumple una función de equilibrio en la familia?
¿Sabíais que se averiguó que los dinosaurios se extinguieron por un meteorito debido a que el iridio que había en la roca de una ladera que separaba dos periodos geológicos diferentes era cien veces más del que había en la tierra y sólo podía haber venido de fuera?
¿Sabíais que la teoría de la relatividad predice la curvatura del espacio?
¿Sabíais que la 3ª Sinfonía Beethoven la llamó "Heroica" por Napoleón y cuando este se coronó emperador se sintió traicionado y perdió toda esperanza en una "Nueva Europa"?
¿Sabíais que 120 son los decibelios a partir de los cuales se produce dolor?
¿Sabíais que la formación de recuerdos a largo plazo (y por tanto el aprendizaje) se produce porque entra Calcio en unas células de una parte del cerebro (concretamente el hipocampo)?
¿Sabíais que Cleopatra en realidad era más fea que picio y que se acostó con Julio César para obtener un heredero para Egipto y optar a gobernar Roma (aún era una república)?
¿Sabíais que las 7 plagas de Egipto se podían explicar por la erupción potentísima de un volcán en Italia?
¿Sabíais que en sus orígenes el violín se consideraba indigno de la corte y de la música de cámara porque se tocaba en los prostíbulos?
Y más y más curiosidades, conocimientos, respuestas. Necesito saber más.
La música manda:
Per Aspera Ad Astra (Haggard)
Carry On My Wayward Son (Kansas)
Dust In The Wind (Kansas)
Más libros, más libres:
El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas)
¿Sabíais que se averiguó que los dinosaurios se extinguieron por un meteorito debido a que el iridio que había en la roca de una ladera que separaba dos periodos geológicos diferentes era cien veces más del que había en la tierra y sólo podía haber venido de fuera?
¿Sabíais que la teoría de la relatividad predice la curvatura del espacio?
¿Sabíais que la 3ª Sinfonía Beethoven la llamó "Heroica" por Napoleón y cuando este se coronó emperador se sintió traicionado y perdió toda esperanza en una "Nueva Europa"?
¿Sabíais que 120 son los decibelios a partir de los cuales se produce dolor?
¿Sabíais que la formación de recuerdos a largo plazo (y por tanto el aprendizaje) se produce porque entra Calcio en unas células de una parte del cerebro (concretamente el hipocampo)?
¿Sabíais que Cleopatra en realidad era más fea que picio y que se acostó con Julio César para obtener un heredero para Egipto y optar a gobernar Roma (aún era una república)?
¿Sabíais que las 7 plagas de Egipto se podían explicar por la erupción potentísima de un volcán en Italia?
¿Sabíais que en sus orígenes el violín se consideraba indigno de la corte y de la música de cámara porque se tocaba en los prostíbulos?
Y más y más curiosidades, conocimientos, respuestas. Necesito saber más.
La música manda:
Per Aspera Ad Astra (Haggard)
Carry On My Wayward Son (Kansas)
Dust In The Wind (Kansas)
Más libros, más libres:
El Conde de Montecristo (Alejandro Dumas)
martes, 18 de diciembre de 2007
Hoy les toca a ellos
He decidido afilar el teclado del ordenador y la mente para hablar de esos excelsos personajes.
Son los héroes nacionales. Idolatrados como dioses.
Parecen la auténtica luz celestial, capaces de las gestas más épicas, de las conquistas más homéricas.
Los deportistas profesionales.
Apenas saben encadenar dos frases seguidas gramaticalmente correctas y siempre han de finalizar con el sempiterno "¿no?".
Jovenzuelos (y algunos no tanto) escandalosamente incultos, podridos en tal cantidad de dinero que supera el cubo del cuadrado de la énesima potencia de su edad elevada al infinito.
Eso sí, forma física no les falta. Son cuerpos perfectos en su sincronía, resistentes, fibrosos, atléticos. Desgraciadamente no les sirve para escapar de animales feroces, ni para procurarse alimento cazando.
No, sólo sirven para entretener a la misma masa vacía y estúpida de siempre... Y para algo más.
Mientras mi equipo gane la liga, mientras un tenista español se lleve la ensaladera, mientras un piloto de carreras siga quemando caucho en circuitos perdidos de la mano de Dios ¿qué me importa la hipoteca? ¿qué me importa la subida de los precios? ¿qué me importa la constante violación de derechos individuales y colectivos? Y si me importa, si me preocupa algo, rápidamente se ve compensada con la alegría hueca de estos cuasitriunfos.
Los deportistas cumplen una función social y no lúdica precisamente. El antiguo adagio romano sigue siendo válido hoy: mientras la plebe esté entretenida, dejará tranquilos a los que manejan sus vidas.
Por eso los deportistas, por eso las fiestas (que ya hablaré de ellas otro día).
No les soporto. No soporto su descaro, su falta de vocabulario, su egolatría disfrazada de humildad, su papel de ser "los elegidos", sus coches caros, sus carteras llenas, sus múltiples casas, sus autógrafos.
No soporto a los deportistas profesionales ni a la función que cumplen.
Pero seguimos viéndoles, seguimos en la enfermiza homeostasis que rige nuestro día a día.
Ojalá veáis que hay otras formas de entretenimiento, que hay otras maneras de pasarlo igual de bien en los bares y no sólo con la vista fija en una pantalla que no enseña absolutamente nada.
El deporte profesional no es noble (como se empeñan en hacernos creer todos los que viven de él y no son capaces de adaptar sus vidas), es absurdo.
El deporte profesional no une a las personas, las separa y las hace entrar en un estado de peligrosa desindividuación.
El deporte profesional no es humanitario, es negocio, es venta, es una empresa (como todas las religiones, pero al menos ellas intentan vender paz espiritual).
El deporte profesional es bazofia, y basura comen los que se alimentan de él directa o indirectamente.
Y nosotros somos subnormales profundos (menos de 20 puntos de C. I) al seguir suministrándoles nuestro dinero y, lo que es peor, nuestra atención.
La música manda:
Madness (Joe Hisaishi)
Capricho Nº 24 (Paganini)
My New World (Transatlantic)
Más libros, más libres:
Caníbales y Reyes (Marvin Harris)
Son los héroes nacionales. Idolatrados como dioses.
Parecen la auténtica luz celestial, capaces de las gestas más épicas, de las conquistas más homéricas.
Los deportistas profesionales.
Apenas saben encadenar dos frases seguidas gramaticalmente correctas y siempre han de finalizar con el sempiterno "¿no?".
Jovenzuelos (y algunos no tanto) escandalosamente incultos, podridos en tal cantidad de dinero que supera el cubo del cuadrado de la énesima potencia de su edad elevada al infinito.
Eso sí, forma física no les falta. Son cuerpos perfectos en su sincronía, resistentes, fibrosos, atléticos. Desgraciadamente no les sirve para escapar de animales feroces, ni para procurarse alimento cazando.
No, sólo sirven para entretener a la misma masa vacía y estúpida de siempre... Y para algo más.
Mientras mi equipo gane la liga, mientras un tenista español se lleve la ensaladera, mientras un piloto de carreras siga quemando caucho en circuitos perdidos de la mano de Dios ¿qué me importa la hipoteca? ¿qué me importa la subida de los precios? ¿qué me importa la constante violación de derechos individuales y colectivos? Y si me importa, si me preocupa algo, rápidamente se ve compensada con la alegría hueca de estos cuasitriunfos.
Los deportistas cumplen una función social y no lúdica precisamente. El antiguo adagio romano sigue siendo válido hoy: mientras la plebe esté entretenida, dejará tranquilos a los que manejan sus vidas.
Por eso los deportistas, por eso las fiestas (que ya hablaré de ellas otro día).
No les soporto. No soporto su descaro, su falta de vocabulario, su egolatría disfrazada de humildad, su papel de ser "los elegidos", sus coches caros, sus carteras llenas, sus múltiples casas, sus autógrafos.
No soporto a los deportistas profesionales ni a la función que cumplen.
Pero seguimos viéndoles, seguimos en la enfermiza homeostasis que rige nuestro día a día.
Ojalá veáis que hay otras formas de entretenimiento, que hay otras maneras de pasarlo igual de bien en los bares y no sólo con la vista fija en una pantalla que no enseña absolutamente nada.
El deporte profesional no es noble (como se empeñan en hacernos creer todos los que viven de él y no son capaces de adaptar sus vidas), es absurdo.
El deporte profesional no une a las personas, las separa y las hace entrar en un estado de peligrosa desindividuación.
El deporte profesional no es humanitario, es negocio, es venta, es una empresa (como todas las religiones, pero al menos ellas intentan vender paz espiritual).
El deporte profesional es bazofia, y basura comen los que se alimentan de él directa o indirectamente.
Y nosotros somos subnormales profundos (menos de 20 puntos de C. I) al seguir suministrándoles nuestro dinero y, lo que es peor, nuestra atención.
La música manda:
Madness (Joe Hisaishi)
Capricho Nº 24 (Paganini)
My New World (Transatlantic)
Más libros, más libres:
Caníbales y Reyes (Marvin Harris)
domingo, 16 de diciembre de 2007
Pensamientos (III)
No somos, no tenemos, nunca estuvimos aquí.
No vivimos, no escapamos, somos olas en un mar de deseos, en un océano de repeticiones porque nos movemos por inercia, nos empujan corrientes que no comprendemos y acabamos muriendo en la orilla de un país desconocido.
Estamos desterrados en nuestra propia tierra.
Al final la muerte es la que nos hace humanos, la que nos convierte en la misma especie.
Ella nos iguala, nos mide de la misma forma, se nos lleva de la misma manera y creo que por eso la tememos.
Nos criamos en un mundo regido por diferencias consensuadas. Diferencias de clase social, de rango, de estudios, de raza, de sexo, de creencias, de normas. Todas impuestas, bien por la biología, bien por la cultura, bien por el grupo.
Aprendemos a querer ser la parte mejor de la diferencia (o la que nos dicen que es mejor), aprendemos a temer lo que es diferente (lo que es de otro color, lo que no es "normal"). Así basamos toda nuestra vida en diferencias, en sentir ser superiormente diferentes al resto.
La muerte nos equilibra, nos equipara al mismo nivel.
La muerte, el precio que pagamos por vivir, nos arrebata el objetivo por el que nos han enseñado a vivir.
¿Qué pasaría si cambiásemos el objetivo de la vida? En vez de darlo todo por supuesto, preguntarnos el por qué. En vez de vivir por el dinero, por la admiración, por el qué dirán, vivir para encontrar nuestro propio pulso, nuestra esencia.
La igualdad que predican los gobernantes es una falacia, porque implica que siempre haya alguien para dirigir al resto, implica a alguien diferente.
Tú sólo puedes ser igual a ti mismo, sin embargo, puedes APRENDER a identificarte con los demás por el simple hecho de que sienten lo que tu sientes, de que piensan lo que tú piensas.
Será bueno comenzar a limar las diferencias para encontrar lo mejor de nosotros y no aguardar a que la muerte nos asesine sin habernos conocido.
La música manda:
Together we will live forever (B. S. O. The Fountain)
Layla (Eric Clapton)
Other Side (Red Hot Chilli Peppers)
Más libros, más libres:
Breve Historia de casi Todo (Bill Brynson)
No vivimos, no escapamos, somos olas en un mar de deseos, en un océano de repeticiones porque nos movemos por inercia, nos empujan corrientes que no comprendemos y acabamos muriendo en la orilla de un país desconocido.
Estamos desterrados en nuestra propia tierra.
Al final la muerte es la que nos hace humanos, la que nos convierte en la misma especie.
Ella nos iguala, nos mide de la misma forma, se nos lleva de la misma manera y creo que por eso la tememos.
Nos criamos en un mundo regido por diferencias consensuadas. Diferencias de clase social, de rango, de estudios, de raza, de sexo, de creencias, de normas. Todas impuestas, bien por la biología, bien por la cultura, bien por el grupo.
Aprendemos a querer ser la parte mejor de la diferencia (o la que nos dicen que es mejor), aprendemos a temer lo que es diferente (lo que es de otro color, lo que no es "normal"). Así basamos toda nuestra vida en diferencias, en sentir ser superiormente diferentes al resto.
La muerte nos equilibra, nos equipara al mismo nivel.
La muerte, el precio que pagamos por vivir, nos arrebata el objetivo por el que nos han enseñado a vivir.
¿Qué pasaría si cambiásemos el objetivo de la vida? En vez de darlo todo por supuesto, preguntarnos el por qué. En vez de vivir por el dinero, por la admiración, por el qué dirán, vivir para encontrar nuestro propio pulso, nuestra esencia.
La igualdad que predican los gobernantes es una falacia, porque implica que siempre haya alguien para dirigir al resto, implica a alguien diferente.
Tú sólo puedes ser igual a ti mismo, sin embargo, puedes APRENDER a identificarte con los demás por el simple hecho de que sienten lo que tu sientes, de que piensan lo que tú piensas.
Será bueno comenzar a limar las diferencias para encontrar lo mejor de nosotros y no aguardar a que la muerte nos asesine sin habernos conocido.
La música manda:
Together we will live forever (B. S. O. The Fountain)
Layla (Eric Clapton)
Other Side (Red Hot Chilli Peppers)
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Breve Historia de casi Todo (Bill Brynson)
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