Parece un aquelarre despiadado.
Los unos se pisan a los otros, desangrándose con argumentos vacuos y palabras vanas, es la apoteosis de la estupidez, justo como si el hombre involucionara en simio y este en un ente sin conciencia.
Esa es la definición de nuestra democracia. Esto es lo que hemos elegido y quizá sea lo que nos merecemos por imbéciles, por superficiales, por ignorantes.
Ahora se acerca el momento de renovar los votos, de otorgar el poder de nuestro gobierno a personas peores que nosotros. Son psicópatas sin empatía ¿cómo si no llega uno a la cumbre de la mentira en un sistema hipócrita?
Son unas furcias viejas y ajadas que no saben cómo maquillarse para poder entrar por los ojos y obtener unos cuantos clientes desesperados que puedan pagar su droga mil veces cortada.
Son una lacra, la mayoría dice que necesaria, yo pienso que han surgido con el poder de perpetuarse a sí mismos; el sistema les alimenta. Dan igual las ideas y los colores y el nombre del partido y los valores y las necesidades, ellos ganan siempre y nosotros siempre perdemos.
El voto es un derecho, pero es inútil. Si todos son iguales, si todos nos joden ¿de qué sirve votar? Sólo los idealistas o los fanáticos creen en la necedad del gobierno del pueblo. Ambos tipos de personas son peligrosas.
Prometen y prometen y vuelven a prometer mientras seguimos igual. Caminamos renqueantes como el aventurero sin agua perdido en el desierto, y lo poco que avanzamos no es gracias a ellos, sino a nosotros mismos, siempre gracias a nosotros.
¿Cómo podemos definir nuestra cultura como libre si siempre estamos gobernados? ¿Cómo han podido convencernos esa piara hedionda de que nosotros decidimos?
Puede que tú decidas el papel que metes en el sobre, pero tú no eliges todo el elenco de gobernantes y si aún así lo haces, eliges sin pensar.
¿Qué sabes del tío que llega al poder? Sólo su fachada, su imagen pública. No conoces sus motivaciones, ni sus deseos, ni su currículum, ni sus emociones, ni sus gustos, ni su entorno.
Si no te fías de quien te intenta vender un producto innecesario ¿cómo puedes fiarte de quien intenta venderse a sí mismo?
Sólo porque la dictadura sea el infierno no quiere decir que la democracia sea el cielo, ni siquiera se aproxima al purgatorio.
Para ser presidente del gobierno sólo hace falta ser español y mayor de edad (y tener padrinos y dinero y pertenecer a uno de los partidos mayoritarios y pisar cabezas como el que exprime uvas y ser de todos y de nadie y aliarse con los poderosos para que el sistema no cambie y prometer para no cumplir...)
Políticos desalmados, os odio. Diputados podridos de poder, os detesto. Votantes necios y culpables, os maldigo.
Es una lástima que la persona por ser incapaz de gobernarse a sí misma, necesite gobernar a los demás.
La música manda:
Los Planetas (Gustav Holst)
Happy Ending (Mika)
Erotomania (Dream Theater)
Más libros, más libres:
El Paraíso Perdido (John Milton)
lunes, 25 de febrero de 2008
sábado, 23 de febrero de 2008
En la cima
Ayer fui el rey del mundo.
La sensación de conseguir algo que has anhelado con todo tu ser, algo por lo que has trabajado sangrando cada paso, es: i n d e s c r i p t i b l e.
Es provisional, claro, como todo en la vida. Sin embargo, si los dioses y el azar lo permiten, será definitivo, como todo en la muerte.
Ayer fui el rey del mundo.
La rueda gira de la misma forma en una carretera diferente. Hacía tiempo que no veía un horizonte tan amplio, tan claro. Me siento como el hombre que jamás ha tocado el fuego. Sabe que puede dañarle, pero la fascinación es demasiado poderosa.
La quemazón me hará sentir vivo. Y me lanzo, aunque no sepa lo que aguarda abajo.
Ayer fui el rey del mundo.
No se me ocurre una forma más perfecta de ganarse la vida que obteniendo un empleo que logre expresar tu alma. Está mal pagado, hay demasiada responsabilidad, pero puedo crear, reparar, inventar, descubrir, aprender, investigar, crecer y, sobre todo, mi esencia manejará mi trabajo y no al revés.
Ayer fui el rey del mundo, hoy soy el principio del Tiempo.
La música manda:
Christ. 0 (Vanden Plas)
Barbarian Horde (B. S. O. Gladiator)
Entre Dos Aguas (Paco de Lucía)
Más libros, más libres:
El Espejo en el Espejo (Michael Ende)
La sensación de conseguir algo que has anhelado con todo tu ser, algo por lo que has trabajado sangrando cada paso, es: i n d e s c r i p t i b l e.
Es provisional, claro, como todo en la vida. Sin embargo, si los dioses y el azar lo permiten, será definitivo, como todo en la muerte.
Ayer fui el rey del mundo.
La rueda gira de la misma forma en una carretera diferente. Hacía tiempo que no veía un horizonte tan amplio, tan claro. Me siento como el hombre que jamás ha tocado el fuego. Sabe que puede dañarle, pero la fascinación es demasiado poderosa.
La quemazón me hará sentir vivo. Y me lanzo, aunque no sepa lo que aguarda abajo.
Ayer fui el rey del mundo.
No se me ocurre una forma más perfecta de ganarse la vida que obteniendo un empleo que logre expresar tu alma. Está mal pagado, hay demasiada responsabilidad, pero puedo crear, reparar, inventar, descubrir, aprender, investigar, crecer y, sobre todo, mi esencia manejará mi trabajo y no al revés.
Ayer fui el rey del mundo, hoy soy el principio del Tiempo.
La música manda:
Christ. 0 (Vanden Plas)
Barbarian Horde (B. S. O. Gladiator)
Entre Dos Aguas (Paco de Lucía)
Más libros, más libres:
El Espejo en el Espejo (Michael Ende)
miércoles, 20 de febrero de 2008
Pensamientos IV
Dulce, malsana y bienhallada inseguridad.
Destroza por dentro y a la vez te hace sentir vivo, demasiado quizá.
Tu pasado te arrastra hacia un presente tan inestable que el futuro no puede ser nada más que un espejo frente a otro.
Aún intento asimilar no ya el sentido de la vida, sino que estoy inmerso en ella.
Solo soy sangre, agua y entrañas que toma decisiones, que lucha contra sus consecuencias, que intenta no estar definido únicamente por circunstancias.
Toda elección supone siempre una ganancia y una pérdida, las más difíciles de tomar son aquellas que no conllevan una pérdida para ti, sino para otros.
Acepta eso y serás un desalmado, acepta eso y serás un egoísta, acepta eso y seguirás sin tener nada claro, pero al menos serás moralmente consecuente.
Aunque, bien mirado, puede que no importe en exceso.
Salir, huir, aullar, reventar, enfrentarse, enloquecer, cualquier opción es válida.
No tengo ninguna doctrina que impartir ni tampoco ningún auditorio que me escuche, siempre fui demasiado simple, demasiado pueril.
No aprendí nada, no supe notar ni aprovechar el momento. Fui un lamento sostenido en la garganta de la angustia y soy los restos de impulsividad delirante del último deseo del niño que al segundo siguiente deja detrás la infancia.
AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Como dijo Daniel: "Siempre seremos más humanos de lo que desearíamos ser"
La música manda, hoy monotemático:
The Piper never dies (Edguy)
Wasted Time (Edguy)
The Pharaoh (Edguy)
Más libros, más libres:
La Ilíada (Homero)
Destroza por dentro y a la vez te hace sentir vivo, demasiado quizá.
Tu pasado te arrastra hacia un presente tan inestable que el futuro no puede ser nada más que un espejo frente a otro.
Aún intento asimilar no ya el sentido de la vida, sino que estoy inmerso en ella.
Solo soy sangre, agua y entrañas que toma decisiones, que lucha contra sus consecuencias, que intenta no estar definido únicamente por circunstancias.
Toda elección supone siempre una ganancia y una pérdida, las más difíciles de tomar son aquellas que no conllevan una pérdida para ti, sino para otros.
Acepta eso y serás un desalmado, acepta eso y serás un egoísta, acepta eso y seguirás sin tener nada claro, pero al menos serás moralmente consecuente.
Aunque, bien mirado, puede que no importe en exceso.
Salir, huir, aullar, reventar, enfrentarse, enloquecer, cualquier opción es válida.
No tengo ninguna doctrina que impartir ni tampoco ningún auditorio que me escuche, siempre fui demasiado simple, demasiado pueril.
No aprendí nada, no supe notar ni aprovechar el momento. Fui un lamento sostenido en la garganta de la angustia y soy los restos de impulsividad delirante del último deseo del niño que al segundo siguiente deja detrás la infancia.
AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Como dijo Daniel: "Siempre seremos más humanos de lo que desearíamos ser"
La música manda, hoy monotemático:
The Piper never dies (Edguy)
Wasted Time (Edguy)
The Pharaoh (Edguy)
Más libros, más libres:
La Ilíada (Homero)
domingo, 10 de febrero de 2008
¿Te estás volviendo loco?
¿Te sientes tremendamente triste? ¿Sientes que siempre es lo mismo hagas lo que hagas? ¿Que no controlas tus acciones a pesar de emplear tremendos esfuerzos?
¿Que todo está ya definido? ¿Que el camino ya está marcado y recorrido miles de veces?
¿Te estás volviendo loco?
No te precoupes. Tu mente te advierte así de que eres más libre de lo que crees. Tú te cuestionas las cosas, quieres lograr tus deseos, consolidar tus impulsos, sólo que por ahora te lo impiden.
Estás en una etapa intermedia entre la ignorancia y la evolución. Es mucho más dura que ellas porque entran en juego montones de variables: el tiempo, tu resistencia, el medio, tu cultura... Mucha gente se ha quedado en ese limbo para siempre.
Pero sabemos que eso no nos pasará a nosotros y si al final sucede, habremos abierto un camino diferente hacia la autorrealización, hacia nuestra propia identidad.
Estamos condenados a morir hagamos lo que hagamos. Condenados a desear, sintamos lo que sintamos. Condenados a existir queramos o no. Condenados, condenados, condenados.
¿O no es una condena? ¿Es quizá un privilegio o tal vez una forma de ver las cosas?
Todo es uno. Todo está relacionado de una forma u otra, desde el jueguecito de relacionar en seis pasos cualquier actor con Kevin Bacon hasta la conexión hasta ahora nunca vista entre los latidos del corazón y el movimiento de los planetas.
Somos los cruzados de la verdad y es cierto que ella es una amante que no corresponde. Casi siempre es más dura de lo previsto y al final no acaba de desvelar sus secretos dejándonos aún más en la ignorancia de lo que previamente nos encontrábamos.
Los que estudiamos carreras universitarias y una vez finalizadas seguimos ampliando, estudiando o metiéndonos en otras no tenemos trabajo, nuestro futuro es tan incierto que duele. Sin embargo compartimos la maldición de ver el mundo un poco más como realmente es, de percibir relaciones entre conductas y hechos, entre el tiempo y la vida. Eso ya está en nuestra sangre.
Nuestra condena es nuestra bendición. No hay término medio, como siempre.
La música manda:
Finlandia (Sibelius)
The Warrior (Scandal)
La consagración de la primavera (Stravinsky)
Más libros, más libres:
Los cantos de Maldoror (Conde de Lautreamont)
¿Que todo está ya definido? ¿Que el camino ya está marcado y recorrido miles de veces?
¿Te estás volviendo loco?
No te precoupes. Tu mente te advierte así de que eres más libre de lo que crees. Tú te cuestionas las cosas, quieres lograr tus deseos, consolidar tus impulsos, sólo que por ahora te lo impiden.
Estás en una etapa intermedia entre la ignorancia y la evolución. Es mucho más dura que ellas porque entran en juego montones de variables: el tiempo, tu resistencia, el medio, tu cultura... Mucha gente se ha quedado en ese limbo para siempre.
Pero sabemos que eso no nos pasará a nosotros y si al final sucede, habremos abierto un camino diferente hacia la autorrealización, hacia nuestra propia identidad.
Estamos condenados a morir hagamos lo que hagamos. Condenados a desear, sintamos lo que sintamos. Condenados a existir queramos o no. Condenados, condenados, condenados.
¿O no es una condena? ¿Es quizá un privilegio o tal vez una forma de ver las cosas?
Todo es uno. Todo está relacionado de una forma u otra, desde el jueguecito de relacionar en seis pasos cualquier actor con Kevin Bacon hasta la conexión hasta ahora nunca vista entre los latidos del corazón y el movimiento de los planetas.
Somos los cruzados de la verdad y es cierto que ella es una amante que no corresponde. Casi siempre es más dura de lo previsto y al final no acaba de desvelar sus secretos dejándonos aún más en la ignorancia de lo que previamente nos encontrábamos.
Los que estudiamos carreras universitarias y una vez finalizadas seguimos ampliando, estudiando o metiéndonos en otras no tenemos trabajo, nuestro futuro es tan incierto que duele. Sin embargo compartimos la maldición de ver el mundo un poco más como realmente es, de percibir relaciones entre conductas y hechos, entre el tiempo y la vida. Eso ya está en nuestra sangre.
Nuestra condena es nuestra bendición. No hay término medio, como siempre.
La música manda:
Finlandia (Sibelius)
The Warrior (Scandal)
La consagración de la primavera (Stravinsky)
Más libros, más libres:
Los cantos de Maldoror (Conde de Lautreamont)
martes, 22 de enero de 2008
Los gordos merecemos morir
No hay pantalones de mi talla. Es lógico, puesto que por lo visto el hombre adulto medio gasta entre la 34 y la 44.
Pantalones de la 34, ¡de la 34! Jajajaja, es para desternillarse. A partir de la 40 lo podría entender, pero es demasiado. Juraría que en esa prenda no cabe ni siquiera un niño, bueno quizá si lleva diez años sin probar bocado.
El mensaje implícito que tú, como gordo cabrón te tomas, es el siguiente: No hay pantalones de mi talla porque no soy normal, soy sólo un gordo asqueroso que no merece respeto, soy esclavo de mi voracidad insana, soy horrible, por eso nadie me acepta (eso quiere decir que tú no te aceptas), dios, qué asco doy.
Como la gran mayoría de las cosas de la vida, esto tiene más implicaciones de las que se dejan entrever a simple vista.
Los trastornos de la conducta alimentaria, y su estrella, la anorexia nerviosa, sólo existen en el mundo occidenal (u occidentalizado) y, sobre todo, en mujeres, aunque en los últimos años ha habido un notabilísimo incremento en varones.
La sociedad nos inculca un IDEAL de belleza. El problema es que en ese ideal de belleza van incluidos otros "privilegios" como aceptación social, éxito, dinero, estatus... Curiosamente todos externos a la propia persona.
Todos ansiamos eso, por la sencilla razón de que no encontramos en nosostros mismos la seguridad, la autoestima y la visión objetiva suficiente para separar lo real de lo absurdo.
Es probable que te hayas criado en una familia que te ha inculcado esos valores desde pequeño y entonces seas un poco más fuerte que los demás, pero la adolescencia, la presión grupal y una educación deficitaria en la propia aceptación pueden desencadenar no ya un trastorno, sino una inseguridad perenne que no tiene connotaciones clínicas, pero que te incapacita en el día a día.
Además la propia cultura occidental se contradice.
Por un lado te exigen estar delgado, con una determinada estatura y en una determinada proporción. Por el otro, te quitan todo tu tiempo en trabajos mal pagados que exigen estar sentado ante un ordenador, un teléfono, en un coche... Al no tener tiempo tienes que comer comida basura hipercalórica, al estar sentado todo el día no puedes hacer ejercicio. Conclusión, o tu metabolismo es estar delgado, o engordas.
Al engordar, tu autoimagen entra en contradicción con el ideal de belleza occidental, eso te provoca malestar. Al no encontrar pantalones de tu talla, se activan los sentimientos de inferioridad e inseguridad que te van marcando y retroalimentándose a sí mismos.
¿De quién es la culpa? De ambos. Nuestra y de la sociedad.
De la sociedad porque ensalza belleza irreal. Por que nos dice a quién debemos considerar digno de admiración y a quién debemos marginar, qué mujeres son bellas, qué hombres son apolíneos y quiénes merecen nuestro desprecio.
Nuestra porque tomamos como ley esa belleza. Le prestamos toda nuestra atención y la promocionamos a costa nuestra. Si nosotros nos salimos de esa estrechísima franja, nos odiamos. Ni siquiera nos planteamos que eso no puede ser así, lo damos por supuesto y nos flagelamos por no ser así, por ser sólo como somos.
Aún podemos inventar nuestras propias normas. Cada uno de nosotros puede saber perfectamente lo que para él es bueno o malo. Dejemos de dar dinero, atención y, sobre todo, credibilidad a los valores vacíos que promulga el "bello" aspecto físico (el tiempo se encarga de ajarlo de una forma mortalmente eficaz) y a las empresas que favorecen esos valores porque viven de ellos.
Somos dueños de nuestra propia imagen, de nuestras propias leyes y de nuestro propio éxito. Porque el único éxito que cuenta es estar en paz contigo mismo.
La música manda:
Iota (Hevein)
Chamber Symphony Op. 110 bis (Shostakovich)
Who Wants To Live Forever (Queen)
Más libros, más libres:
Mentira (Enrique de Hériz)
Pantalones de la 34, ¡de la 34! Jajajaja, es para desternillarse. A partir de la 40 lo podría entender, pero es demasiado. Juraría que en esa prenda no cabe ni siquiera un niño, bueno quizá si lleva diez años sin probar bocado.
El mensaje implícito que tú, como gordo cabrón te tomas, es el siguiente: No hay pantalones de mi talla porque no soy normal, soy sólo un gordo asqueroso que no merece respeto, soy esclavo de mi voracidad insana, soy horrible, por eso nadie me acepta (eso quiere decir que tú no te aceptas), dios, qué asco doy.
Como la gran mayoría de las cosas de la vida, esto tiene más implicaciones de las que se dejan entrever a simple vista.
Los trastornos de la conducta alimentaria, y su estrella, la anorexia nerviosa, sólo existen en el mundo occidenal (u occidentalizado) y, sobre todo, en mujeres, aunque en los últimos años ha habido un notabilísimo incremento en varones.
La sociedad nos inculca un IDEAL de belleza. El problema es que en ese ideal de belleza van incluidos otros "privilegios" como aceptación social, éxito, dinero, estatus... Curiosamente todos externos a la propia persona.
Todos ansiamos eso, por la sencilla razón de que no encontramos en nosostros mismos la seguridad, la autoestima y la visión objetiva suficiente para separar lo real de lo absurdo.
Es probable que te hayas criado en una familia que te ha inculcado esos valores desde pequeño y entonces seas un poco más fuerte que los demás, pero la adolescencia, la presión grupal y una educación deficitaria en la propia aceptación pueden desencadenar no ya un trastorno, sino una inseguridad perenne que no tiene connotaciones clínicas, pero que te incapacita en el día a día.
Además la propia cultura occidental se contradice.
Por un lado te exigen estar delgado, con una determinada estatura y en una determinada proporción. Por el otro, te quitan todo tu tiempo en trabajos mal pagados que exigen estar sentado ante un ordenador, un teléfono, en un coche... Al no tener tiempo tienes que comer comida basura hipercalórica, al estar sentado todo el día no puedes hacer ejercicio. Conclusión, o tu metabolismo es estar delgado, o engordas.
Al engordar, tu autoimagen entra en contradicción con el ideal de belleza occidental, eso te provoca malestar. Al no encontrar pantalones de tu talla, se activan los sentimientos de inferioridad e inseguridad que te van marcando y retroalimentándose a sí mismos.
¿De quién es la culpa? De ambos. Nuestra y de la sociedad.
De la sociedad porque ensalza belleza irreal. Por que nos dice a quién debemos considerar digno de admiración y a quién debemos marginar, qué mujeres son bellas, qué hombres son apolíneos y quiénes merecen nuestro desprecio.
Nuestra porque tomamos como ley esa belleza. Le prestamos toda nuestra atención y la promocionamos a costa nuestra. Si nosotros nos salimos de esa estrechísima franja, nos odiamos. Ni siquiera nos planteamos que eso no puede ser así, lo damos por supuesto y nos flagelamos por no ser así, por ser sólo como somos.
Aún podemos inventar nuestras propias normas. Cada uno de nosotros puede saber perfectamente lo que para él es bueno o malo. Dejemos de dar dinero, atención y, sobre todo, credibilidad a los valores vacíos que promulga el "bello" aspecto físico (el tiempo se encarga de ajarlo de una forma mortalmente eficaz) y a las empresas que favorecen esos valores porque viven de ellos.
Somos dueños de nuestra propia imagen, de nuestras propias leyes y de nuestro propio éxito. Porque el único éxito que cuenta es estar en paz contigo mismo.
La música manda:
Iota (Hevein)
Chamber Symphony Op. 110 bis (Shostakovich)
Who Wants To Live Forever (Queen)
Más libros, más libres:
Mentira (Enrique de Hériz)
miércoles, 16 de enero de 2008
El sendero de Rogers
Dos días faltan para ponernos delante del pelotón de fusilamiento y sólo nos dan una oportunidad para convencerles de que nuestra vida merece ser salvada. Quizá sea muy exagerado para un examen, pero nosotros sabemos cómo es, ¿no?.
Este post va especialmente dedicado para vosotros que me leeis y que estais en la misma situación (La tetería ha sido nuestro templo del conocimiento, gracias simulacros CEDE). Pues eso, esto va para vosotros.
Quizá penséis que no es muy adecuado lo que voy a decir, que ahora la cabeza debe estar puesta exclusivamente en el sábado y en el examen, pero creo que me entendereis.
Todo un año estudiando, pensando en el día "D", soñando con él, tejiendo nuestra vida, nuestras emociones, nuestros proyectos en torno a él. Hemos estado tan obsesionados con él que cuando llegue sólo será una sombra de la imagen exagerada de nuestro miedo. Ahora que el tiempo se agota, que sólo queda una carta por repartir os invito a que hagáis una reflexión.
Rogers afirma que la propia experiencia es nuestro marco de comparación para todo, que la experiencia personal es la que posibilita alcanzar nuestra propia verdad y ¿no es ella la más cierta de todas las verdades?
Todos queremos una plaza, MATARÍAMOS por ella, pero también sabemos que la mayoría debe quedarse fuera.
Por eso mi reflexión es la siguiente.
Sabemos más.
Conocemos más.
Claro que queremos plaza, pero nuestra forma de ver la vida y nuestra experiencia ha cambiado, quizá de una forma tan sutil que ni siquiera la percibamos, sin embargo ahí está.
Sé que eso no nos abre puertas, que no nos da de comer y bien pudiera parecer el consuelo del perdedor antes de empezar la partida, pero para mí es muy importante.
La muerte nos alcanza a todos, muy probablemente cuando no la esperemos. Mi anhelo es encontrarme en paz conmigo mismo cuando ella me bese y la autorrealización es el camino para obtenerlo.
La sociedad en la que vivimos se empeña en ensalzar nuestro estatus casi exclusivamente con metas laborales y económicas.
Mi meta es la comprensión, es el conocimiento por el conocimiento, es experimentar la vida al máximo para entenderla, es estudiar, es crecer mentalmente, es construir mi norma moral basada en mis creencias, en mis lecturas, en la conjunción de mi experiencia con mis principios.
Para eso me ha servido este año improductivo y para eso me servirá el examen tanto si me dan plaza como si no. No nos evalúan, para eso ya estamos nosotros mismos.
Esto es sólo un trámite.
Nos vemos en la tetería.
La música manda:
Don´t Stop Believing (Journey)
Cello Sonata Op. 40 (Shostakovich)
Another Brick In The Wall Parts I, II y III (Pink Floyd)
Más libros, más libres:
El Proceso de Convertirse en Persona (Carl Rogers)
Este post va especialmente dedicado para vosotros que me leeis y que estais en la misma situación (La tetería ha sido nuestro templo del conocimiento, gracias simulacros CEDE). Pues eso, esto va para vosotros.
Quizá penséis que no es muy adecuado lo que voy a decir, que ahora la cabeza debe estar puesta exclusivamente en el sábado y en el examen, pero creo que me entendereis.
Todo un año estudiando, pensando en el día "D", soñando con él, tejiendo nuestra vida, nuestras emociones, nuestros proyectos en torno a él. Hemos estado tan obsesionados con él que cuando llegue sólo será una sombra de la imagen exagerada de nuestro miedo. Ahora que el tiempo se agota, que sólo queda una carta por repartir os invito a que hagáis una reflexión.
Rogers afirma que la propia experiencia es nuestro marco de comparación para todo, que la experiencia personal es la que posibilita alcanzar nuestra propia verdad y ¿no es ella la más cierta de todas las verdades?
Todos queremos una plaza, MATARÍAMOS por ella, pero también sabemos que la mayoría debe quedarse fuera.
Por eso mi reflexión es la siguiente.
Sabemos más.
Conocemos más.
Claro que queremos plaza, pero nuestra forma de ver la vida y nuestra experiencia ha cambiado, quizá de una forma tan sutil que ni siquiera la percibamos, sin embargo ahí está.
Sé que eso no nos abre puertas, que no nos da de comer y bien pudiera parecer el consuelo del perdedor antes de empezar la partida, pero para mí es muy importante.
La muerte nos alcanza a todos, muy probablemente cuando no la esperemos. Mi anhelo es encontrarme en paz conmigo mismo cuando ella me bese y la autorrealización es el camino para obtenerlo.
La sociedad en la que vivimos se empeña en ensalzar nuestro estatus casi exclusivamente con metas laborales y económicas.
Mi meta es la comprensión, es el conocimiento por el conocimiento, es experimentar la vida al máximo para entenderla, es estudiar, es crecer mentalmente, es construir mi norma moral basada en mis creencias, en mis lecturas, en la conjunción de mi experiencia con mis principios.
Para eso me ha servido este año improductivo y para eso me servirá el examen tanto si me dan plaza como si no. No nos evalúan, para eso ya estamos nosotros mismos.
Esto es sólo un trámite.
Nos vemos en la tetería.
La música manda:
Don´t Stop Believing (Journey)
Cello Sonata Op. 40 (Shostakovich)
Another Brick In The Wall Parts I, II y III (Pink Floyd)
Más libros, más libres:
El Proceso de Convertirse en Persona (Carl Rogers)
miércoles, 9 de enero de 2008
Dulce inocencia infantil
Pobres infantes prepúberes que no saben lo que hacen.
Pobres menores de edad que deben ser protegidos y dejar sus errores sin castigo.
Pobres preadolescentes.
Pobres mientras golpean a un profesor 20 años mayor que ellos, pobres mientras vejan a sus compañeros en grupo, pobres mientras provocan, insultan, destrozan a la vez que sus padres les colman de atenciones y de regalos.
Pobres mientras humillan grabando sus animaladas en los móviles último modelo con que sus amantes progenitores han tenido a bien obsequiarles.
Esto no es serio. Es guasa, mofa y burla a nuestra inteligencia y a nuestro sentido de la justicia.
A partir de los 10 años puede considerarse a un niño MORALMENTE RESPONSABLE de sus actos (salvo deficiencia psíquica justificable).
Saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal. Saben qué deben y que no deben hacer.
A no ser que no conozcan los límites y ahí es donde entran a jugar la mayoría de los padres modernos.
Queridos padres, si sois estúpidos, dejad de engendrar perversos polimorfos. A un niño no se le educa delante de la tele, no se le educa delante de una consola. Un niño precisa de atención continuada, de educación las 24 horas del día en temas tan importantes como el respeto, como el aplazamiento de lo que se desea, como el empleo del lenguaje adecuado en vez de los puños... Por eso un niño cambia la vida.
Si no sois capaces de eso, usad condón, haceos la vasectomía o la ligadura de trompas, abortad, pero no nos carguéis al resto con el producto de vuestra irresponsabilidad y, por favor, no tengáis los santos redaños de solicitar ayudas sociales porque vuestro hijo/a os salga rebelde, drogadicto, delincuente o psicopático.
Queridos gobernantes, un niño necesita saber que sus malos actos serán VERDADERAMENTE castigados. Es verdad que no hay que condenarles a trabajos forzados, pero destrozar el alma, la autoestima y la vida de otros niños y adultos debería saldarse con algo más que con nada.
Por cierto, darle una bofetada a un niño si es proporcional a lo que ha hecho y justo después de hacerlo (no 2 horas después) e informándole de por qué se le da, ayuda bastante.
No hago apología del castigo infantil, hay que evitarlo siempre que se pueda, pero cuando las circunstancias lo exijan NO ES MALO.
La música manda:
None of Us Are Free (Solomon Burke)
O Cessate di Piagarmi (Scarlatti)
Music For a Nurse (Oceansize)
Más libros, más libres:
Vacas, cerdos, guerras y brujas (Marvin Harris)
Pobres menores de edad que deben ser protegidos y dejar sus errores sin castigo.
Pobres preadolescentes.
Pobres mientras golpean a un profesor 20 años mayor que ellos, pobres mientras vejan a sus compañeros en grupo, pobres mientras provocan, insultan, destrozan a la vez que sus padres les colman de atenciones y de regalos.
Pobres mientras humillan grabando sus animaladas en los móviles último modelo con que sus amantes progenitores han tenido a bien obsequiarles.
Esto no es serio. Es guasa, mofa y burla a nuestra inteligencia y a nuestro sentido de la justicia.
A partir de los 10 años puede considerarse a un niño MORALMENTE RESPONSABLE de sus actos (salvo deficiencia psíquica justificable).
Saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal. Saben qué deben y que no deben hacer.
A no ser que no conozcan los límites y ahí es donde entran a jugar la mayoría de los padres modernos.
Queridos padres, si sois estúpidos, dejad de engendrar perversos polimorfos. A un niño no se le educa delante de la tele, no se le educa delante de una consola. Un niño precisa de atención continuada, de educación las 24 horas del día en temas tan importantes como el respeto, como el aplazamiento de lo que se desea, como el empleo del lenguaje adecuado en vez de los puños... Por eso un niño cambia la vida.
Si no sois capaces de eso, usad condón, haceos la vasectomía o la ligadura de trompas, abortad, pero no nos carguéis al resto con el producto de vuestra irresponsabilidad y, por favor, no tengáis los santos redaños de solicitar ayudas sociales porque vuestro hijo/a os salga rebelde, drogadicto, delincuente o psicopático.
Queridos gobernantes, un niño necesita saber que sus malos actos serán VERDADERAMENTE castigados. Es verdad que no hay que condenarles a trabajos forzados, pero destrozar el alma, la autoestima y la vida de otros niños y adultos debería saldarse con algo más que con nada.
Por cierto, darle una bofetada a un niño si es proporcional a lo que ha hecho y justo después de hacerlo (no 2 horas después) e informándole de por qué se le da, ayuda bastante.
No hago apología del castigo infantil, hay que evitarlo siempre que se pueda, pero cuando las circunstancias lo exijan NO ES MALO.
La música manda:
None of Us Are Free (Solomon Burke)
O Cessate di Piagarmi (Scarlatti)
Music For a Nurse (Oceansize)
Más libros, más libres:
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