Nos venden una cara de la moneda y nos la tragamos con una sonrisa expresada en una ira coja y manca. Quizá nosotros sólo queremos ver una versión de los hechos porque es más fácil juzgar si sólo tenemos una parte del todo, porque lo fácil es parcializar.
Y ahí está el padre de esa niña de Huelva llorando por una justicia que para él no es suficiente. Y ahí están los medios de comunicación difundiendo la noticia sólo desde un punto de vista. Pobre hombre que ha perdido a su hija, que no obtiene justicia, que el juez dejó al asesino libre. Eso es intolerable y hay que tomar medidas porque el padre se lo merece, porque la familia se lo merece. Así que multamos al juez, pero eso no es suficiente, tenemos que destituirle, pero eso tampoco es suficiente porque hay que enviarle a prisión, él es tan criminal como el asesino. A por él, a por él. Y manifestaciones y gritos de una sociedad parcializada que el gobierno recibe con los brazos abiertos. El cadáver de una niña es una excusa perfecta para desviar la atención de los problemas que realmente tiene que resolver el poder legislativo, así que interfiere en las funciones del poder judicial poniendo a la constitución contra el suelo y violándola hasta sangrar. Y el pobre padre se hincha de rabia porque aún no es suficiente.
Y nunca lo será ¿Hay algo que este mundo, que la gente de un país pueda hacer para que ese hombre expíe su parte de responsabilidad? No, nada, nunca.
Porque por otro lado están hechos y circunstancias que dulcemente se obvian. ¿Qué pasa con el contexto del juez? Trabajando al triple de su obligación y su capacidad, intentando desahogar un sistema burocrático sepultado en causas pendientes que no se resuelven por falta de recursos, porque el poder legislativo no aporta los medios, pero interfiere donde no ha de hacerlo. Y ese juez comete un error, así que hay que despojarle de todo por ello, hay que multarle, inhabilitarle y llevarle a prisión por trabajar tres veces más, por cometer un error producto probable de la fatiga.
Y por otro lado está el hecho aplastante, doloroso y convenientemente ignorado de que el padre, la madre, la familia, las figuras encargadas en primera instancia de la seguridad de la niña, consienten en que ella con 5 años salga a la calle sola a comprar caramelos, da igual que la tienda estuviera cruzando la calle, como si está a tres metros en el portal de al lado. Pero eso no se dice porque ya bastante dolor están soportando.
No se trata de culpar a nadie, ni de juzgar a nadie. Pero la responsabilidad ha de estar donde corresponde, en el grado que corresponda según a quién corresponda. Basta de parcialismos, ¿por qué nos dejamos llevar como peleles, por qué no pensamos en la otra versión, tanto trabajo cuesta, tan primitivos somos aún?
Y ahí está la violencia de género. Las estadísticas de mujeres maltratadas que mueren a manos de los desalmados de sus maridos/parejas/novios/amigos. Y ahí están de nuevo los medios de comunicación llenando la información de sucesos que no hacen más que incrementar nuestro sesgo de representatividad (como hoy han habido tres noticias de mujeres maltratadas y ayer dos, seguro que está pasando en todos los hogares a todas horas), y ahí está de nuevo el gobierno con otro asunto que puede utilizar para desviar nuestra atención, y redacta una ley "modelo en Europa" donde ante el maltratador tolerancia cero, pero ¿y si es la mujer la que maltrata? silencio largo para luego remitir a las estadísticas, pero ¿y si la mujer miente y denuncia por interés y entonces privamos de libertad a una persona que no ha hecho nada sin que haya pruebas fehacientes? silencio incómodo para luego remitir a las estadísticas, pero ¿y si es uno de los muchos casos en los que la mujer vuelve con su pareja por octava vez después de siete veces en que el hombre casi la mata, o si la mujer vuelve con otro hombre del mismo perfil que los maltratadores con los que ha estado anteriormente? Silencio interminable que no se puede rellenar con estadísticas ni con excusas porque no se sabe, no se entiende. De hecho, juraría que no se quiere entender.
Otra vez un solo punto de vista, otra vez una imagen parcializada de la realidad. Sólo nos muestran el final de una vida, un acto que se repite, una conducta que es reiterativa. Está claro quién es el culpable, pero ¿tan claro está quién es el responsable? ¿Es que todas las mujeres tienen tan alterada su capacidad de juicio y decisión? Quizá se nos olvida un hecho clave. Es una pareja. Para el sentido común habría de ser evidente que la dinámica de actuación de una pareja es totalmente diferente que la dinámica de una persona en solitario. Sin embargo, no lo vemos, no lo pensamos, no queremos comprenderlo.
¿Tan políticamente incorrecto es que las personas asuman su parte de responsabilidad en su propia vida?
Ese miedo a asumir nuestra propia responsabilidad en nuestra propia vida podría explicar la ira inagotable del padre al que arrebataron su hija, podría explicar que las cifras de maltrato se mantengan o incluso se incrementen a pesar de las leyes gubernamentales, podría explicar que queramos fármacos y pastillas para aliviar nuestra angustia en vez de encararla, podría explicar nuestra ansia de prejuzgar, de ser absolutamente parciales.
Sí, podría explicarlo, pero desde luego, no podría cambiarlo.
Eso tenemos que hacerlo nosotros. Mierda, creo que para eso también necesitamos asumir responsabilidad.
Y ahí tenemos otro de los millones de círculos viciosos en los que nosotros mismos nos encerramos para evitar.
Siempre evitar. Si se trata de eso, ¿por qué no aceleramos el proceso suicidándonos? ¿Tan cobardes somos? o, peor aún ¿tan vagos, perezosos e hipócritas somos?
¿En qué nos estamos convirtiendo?
domingo, 1 de febrero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
Me reflejé en espirales
Momentáneamente me perdí en la claridad creciente de la inconsciencia.
Me perdí en la alquimia de mis propias ansias, en la certeza fracasada de la ignorancia.
Buscando el suicidio encontré la música y con ella, el deseo y con él, mi vida.
Me reflejé en espirales de aguamarina construyendo delirios de grandeza que jamás se cumplirían.
Maldije la sociedad hasta que los insultos se convirtieron en fango entre mis dientes.
Viajé al corazón de los dragones que tejen la rabia, al ocaso infantil del tiempo.
- Cambiaré el sistema, cambiaré el mundo - Me decía intentando ocultar que mi objetivo había sido siempre cambiarme a mí mismo.
Provocaba peleas para ganarlas perdiendo, y Cyrano me susurraba al oído "Es más bello porque es inútil".
Presumí de mis carencias exagerándolas hasta la hipérbole. No me percaté de que lo hacía como defensa y se volvió contra mí. Mi terapeuta lo bautizó como mi eterna inseguridad.
Comparé y no sirvió de nada. La envidia me deshollaba al ver a personas mejor situadas que yo y el remordimiento me devoraba al contemplar a gente peor parada que yo.
Mi alma se deshizo en palabras que nadie escuchó, que nadie leyó y que todo el mundo repetía sin saberlo.
Me reflejé en espirales de ónice pintando la muerte con besos.
Agonicé en autocompasión hasta que mi imagen se oxidó entre mis manos.
- Me odio, me detesto, me doy asco - Me gritaba evitando saber que me amaba, pero no lo aceptaba.
Atravesé el umbral del palacio donde moraban los dioses de la locura, me arrodillé y pedí su bendición.
Desgarraron mi pecho con promesas ilimitadas, mi espalda con carcajadas en forma de lágrima, mi rostro con infiernos de lealtad.
Recuerdo que me vestí con los labios de un adolescente. Mi idealismo se licuaba en mis ojos como la sangre en una navaja.
Volé a lomos del viento intentando volcar las estrellas, pero mis brazos se abrasaron en una elipse de carne humeante. Y no me importó.
Conté tres veces los granos de arena de un desierto y tres veces reventé mis valores, mis principios.
Me reflejé en espirales de turmalina entregándole mi esencia.
Exploté en alaridos hasta que mi lujuria se convirtió en un océano que desgajó mi realidad en billones de realidades más complejas.
- ¿Por qué? ¿Por qué? - Me preguntaba ignorando que ya sabía la respuesta.
Habité en el reino del olvido navegando entre recuerdos ajenos.
Supliqué tu corazón y conseguí mi comprensión. Así que seguí delirando hasta consumirme en un abismo de plenitud. Y de repente todo el mundo chillaba en mis oídos.
Me gritaron que dejara de pensar, me exigieron que dejara de soñar, me prohibieron imaginar, crear, nombrar.
Y entonces supe que en ese momento acababa de morir.
Me perdí en la alquimia de mis propias ansias, en la certeza fracasada de la ignorancia.
Buscando el suicidio encontré la música y con ella, el deseo y con él, mi vida.
Me reflejé en espirales de aguamarina construyendo delirios de grandeza que jamás se cumplirían.
Maldije la sociedad hasta que los insultos se convirtieron en fango entre mis dientes.
Viajé al corazón de los dragones que tejen la rabia, al ocaso infantil del tiempo.
- Cambiaré el sistema, cambiaré el mundo - Me decía intentando ocultar que mi objetivo había sido siempre cambiarme a mí mismo.
Provocaba peleas para ganarlas perdiendo, y Cyrano me susurraba al oído "Es más bello porque es inútil".
Presumí de mis carencias exagerándolas hasta la hipérbole. No me percaté de que lo hacía como defensa y se volvió contra mí. Mi terapeuta lo bautizó como mi eterna inseguridad.
Comparé y no sirvió de nada. La envidia me deshollaba al ver a personas mejor situadas que yo y el remordimiento me devoraba al contemplar a gente peor parada que yo.
Mi alma se deshizo en palabras que nadie escuchó, que nadie leyó y que todo el mundo repetía sin saberlo.
Me reflejé en espirales de ónice pintando la muerte con besos.
Agonicé en autocompasión hasta que mi imagen se oxidó entre mis manos.
- Me odio, me detesto, me doy asco - Me gritaba evitando saber que me amaba, pero no lo aceptaba.
Atravesé el umbral del palacio donde moraban los dioses de la locura, me arrodillé y pedí su bendición.
Desgarraron mi pecho con promesas ilimitadas, mi espalda con carcajadas en forma de lágrima, mi rostro con infiernos de lealtad.
Recuerdo que me vestí con los labios de un adolescente. Mi idealismo se licuaba en mis ojos como la sangre en una navaja.
Volé a lomos del viento intentando volcar las estrellas, pero mis brazos se abrasaron en una elipse de carne humeante. Y no me importó.
Conté tres veces los granos de arena de un desierto y tres veces reventé mis valores, mis principios.
Me reflejé en espirales de turmalina entregándole mi esencia.
Exploté en alaridos hasta que mi lujuria se convirtió en un océano que desgajó mi realidad en billones de realidades más complejas.
- ¿Por qué? ¿Por qué? - Me preguntaba ignorando que ya sabía la respuesta.
Habité en el reino del olvido navegando entre recuerdos ajenos.
Supliqué tu corazón y conseguí mi comprensión. Así que seguí delirando hasta consumirme en un abismo de plenitud. Y de repente todo el mundo chillaba en mis oídos.
Me gritaron que dejara de pensar, me exigieron que dejara de soñar, me prohibieron imaginar, crear, nombrar.
Y entonces supe que en ese momento acababa de morir.
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Creación literaria,
Introspección
martes, 20 de enero de 2009
El hombre de ceniza (I)
- ¿Cómo pretendes que me crea que eso es un arco iris? - Se asombró la doctora - ¡Es todo rojo!
El hombre de ceniza la miró enarcando las cejas y sonrió con ironía.
- No es rojo, es un arco iris normal, color arco iris. - Repuso con total seriedad.
La doctora apuñaló el dibujo con la mirada. El arco iris ocupaba el centro del papel y encima de él a los lados estaban pintadas dos bocas en un chillido silencioso, negras como el corazón de la verdad.
- ¿Eres consciente de lo que dices? - Preguntó la doctora - Mira, intento ayudarte, pero si no pones de tu parte, no puedo hacer nada.
- ¿Por qué me dice eso? Es un arco iris. Usted me pidió un dibujo y se lo he traído. Estoy tratando de trabajar como usted me dijo.
- Vale, te agradezco que te impliques en la terapia, pero no puedes decirme que es un arco iris normal cuando es todo rojo.
- Ya, pero es que no es rojo, es un arco iris normal.
- Está bien. ¿Qué significan esas bocas a los lados?
- Son dos bocas que gritan de frente y, por lo tanto, no se escuchan la una a la otra, van cada una por su lado. - Explicó el hombre de ceniza. - El mundo funciona así. Ahora todo el mundo habla de la importancia de la comunicación, pero es sólo teórica. No se comunican.
La doctora le sostuvo la mirada y guardó un silencio prudente.
- Mire, doctora, vine aquí buscando ayuda, pero, si le soy sincero, no sé para qué. Nací perdido, crecí ahogándome en angustia y moriré atrapado.
- Háblame de tus recuerdos, dime qué te angustia, cuándo te diste cuenta de que estabas perdido y por qué te sientes atrapado.
El hombre de ceniza cerró sus ojos amarillos, inspiró profundamente y se dispuso a descorrer la cortina oscura de la negación.
El niño gritaba.
El niño lloraba.
Testigo de violencia sexual hacia él, hacia su madre. Sin apoyo, sin palabras, sólo con la comprensión inevitable que dan la sangre y las lágrimas del ser más querido.
Pinceladas de gris y rojo destrozaban la identidad que jamás de construyó.
El hombre de ceniza la miró enarcando las cejas y sonrió con ironía.
- No es rojo, es un arco iris normal, color arco iris. - Repuso con total seriedad.
La doctora apuñaló el dibujo con la mirada. El arco iris ocupaba el centro del papel y encima de él a los lados estaban pintadas dos bocas en un chillido silencioso, negras como el corazón de la verdad.
- ¿Eres consciente de lo que dices? - Preguntó la doctora - Mira, intento ayudarte, pero si no pones de tu parte, no puedo hacer nada.
- ¿Por qué me dice eso? Es un arco iris. Usted me pidió un dibujo y se lo he traído. Estoy tratando de trabajar como usted me dijo.
- Vale, te agradezco que te impliques en la terapia, pero no puedes decirme que es un arco iris normal cuando es todo rojo.
- Ya, pero es que no es rojo, es un arco iris normal.
- Está bien. ¿Qué significan esas bocas a los lados?
- Son dos bocas que gritan de frente y, por lo tanto, no se escuchan la una a la otra, van cada una por su lado. - Explicó el hombre de ceniza. - El mundo funciona así. Ahora todo el mundo habla de la importancia de la comunicación, pero es sólo teórica. No se comunican.
La doctora le sostuvo la mirada y guardó un silencio prudente.
- Mire, doctora, vine aquí buscando ayuda, pero, si le soy sincero, no sé para qué. Nací perdido, crecí ahogándome en angustia y moriré atrapado.
- Háblame de tus recuerdos, dime qué te angustia, cuándo te diste cuenta de que estabas perdido y por qué te sientes atrapado.
El hombre de ceniza cerró sus ojos amarillos, inspiró profundamente y se dispuso a descorrer la cortina oscura de la negación.
El niño gritaba.
El niño lloraba.
Testigo de violencia sexual hacia él, hacia su madre. Sin apoyo, sin palabras, sólo con la comprensión inevitable que dan la sangre y las lágrimas del ser más querido.
Pinceladas de gris y rojo destrozaban la identidad que jamás de construyó.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Congreso y crítica
Tres tíos durmiendo en la misma habitación de hotel.
Cogorzas, borracheras, atracones de etilismo y similares (distorsionan el mundo y, a veces, eso es bueno).
Y charlas aburridas sobre la eficacia del tratamiento cognitivo conductual, conductual y sus terceras generaciones sobre las diferentes patologías mentales.
Eso ha sido el congreso de Huelva de la AEPCP.
La verdad es que ha estado genial, sobre todo la parte extraoficial. He conocido a muchos PIRES, facultativos y ponentes. Sí, ha molado.
Bien, antes de pasar a criticar la parte oficial y a riesgo de que algunos de mis amigos me crucifiquen por mi falta de ortodoxia, quiero aclarar algo.
Hay más de 400 psicoterapias y 5 corrientes principales en psicología clínica. Todas convergen, todas tienen el mismo objetivo (resolver los problemas de la persona), pero cada una de ellas pone el énfasis en una parte distinta del conjunto de la vida de la persona.
Por ejemplo, la sistémica se centra en las relaciones familiares, la humanista en la relación terapeútica y en la experiencia vital de la persona, la existencial en la angustia que provoca la vida y la incertidumbre, el psicoanálisis en las relaciones con nosotros mismos a un nivel profundo, la cognitiva se centra en cómo procesamos la información externa y la conductual en lo que hacemos y se observa.
Quizá deberíamos teorizar otra corriente que relacione todo y ponga el peso distribuido en cada factor y así sea capaz de destacar en cada momento lo esencial y lo más importante sin olvidar su interacción (causalidad circular).
Bien. ¿Por qué no me ha gustado la parte oficial del congreso en general? Pues porque todo eran alabanzas a la terapia cognitiva, conductual, a su mezcla y a las hijas de ella, pero cojeaba de algo.
Se hablaba sin cesar de la evidencia científica, de la medicina basada en la evidencia. ¿Pero qué es eso? En psicología no es más que demostrar científicamente que tal o cual técnica reduce de forma clínica y estadísticamente significativa un conjunto de síntomas que, ¡Oh, sorpresa! son los que están descritos en las clasificaciones PSIQUIATRICAS tradicionales. Es decir, síndromes consensuados (es decir, por opiniones de expertos, es decir, medicina basada en la EMINENCIA y no en la EVIDENCIA) sin evidencia alguna de etiología, curso, pronóstico y divertidos modelos de diátesis - estrés que tratan de ser biopsicosociales, pero que, curiosamente, acaban por enfatizar en el principio de todo un reduccionismo biológico que me asusta muchísimo.
Eso se le da de fábula a la terapia cognitivo conductual y sus derivadas, quizá por eso sea la preferida de los psiquiatras biológicos.
Hay otras corrientes que afirman que la sintomatología tiene una función, si eliminas esa sintomatología y no atacas la base que la produce es lógico que salga por otro lado. Dejar de lado tan crucial axioma es uno de los errores de estas terapias.
Otro es que trata de ser un conjunto protocolizado y aséptico de terapia, racional, medible y científico. Pero, como dice otra de las corrientes "Es imposible no comunicar", quizá uno de los postulados que se deriven de esto sea "por lo tanto, es imposible no influir". ¿Qué pasa con la interpretación que hace el paciente de la información que le damos con nuestro propio tono de voz, nuestra propia comunicación gestual? ¿La realidad del propio paciente la pasamos por alto?
Centrémonos en el procesamiento de la información, ¿pero qué pasa con la integración de esa información?
Sin embargo, a mi parecer el error más grave de este tipo de enfoques es su desesperado intento de encontrar una causa que provoque los efectos en las personas aquejadas de sintomatología. La forma cabezota de quedarse anclado en el pasado es evidente, aparece la causalidad lineal.
La psicología científica trata de imitar a las ciencias naturales por antonomasia. No obstante estas ciencias a principios del siglo XX dieron un salto de paradigma y comenzaron a desestimar la causalidad lineal en fenómenos tan complejos como la formación del universo o la interacción cuántica en favor de una causalidad circular donde todo causa todo.
Eso es tan cierto en la psicología como en ellas y, precisamente deberíamos haberlo visto antes que las citadas. ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Qué causó qué cosa? El tiempo y la contingencia son relativos y variables.
Se acusa al psicoanálisis de preguntarse el por qué de todo, su baladí intento de averiguar el origen de todo, pero en eso se parece a lo cognitivo conductual y ésta acaba reduciendo a biología sus postulados (¡hola, modelos de vulnerabilidad - estrés !)
Puede que a estas alturas de evolución y desarrollo humanos no sea adecuado tratar de buscar las causas primeras, sino saltar cualitativamente y ver cómo todo causa todo en una interrelación tan armónica como una sinfonía en su apogeo.
Cogorzas, borracheras, atracones de etilismo y similares (distorsionan el mundo y, a veces, eso es bueno).
Y charlas aburridas sobre la eficacia del tratamiento cognitivo conductual, conductual y sus terceras generaciones sobre las diferentes patologías mentales.
Eso ha sido el congreso de Huelva de la AEPCP.
La verdad es que ha estado genial, sobre todo la parte extraoficial. He conocido a muchos PIRES, facultativos y ponentes. Sí, ha molado.
Bien, antes de pasar a criticar la parte oficial y a riesgo de que algunos de mis amigos me crucifiquen por mi falta de ortodoxia, quiero aclarar algo.
Hay más de 400 psicoterapias y 5 corrientes principales en psicología clínica. Todas convergen, todas tienen el mismo objetivo (resolver los problemas de la persona), pero cada una de ellas pone el énfasis en una parte distinta del conjunto de la vida de la persona.
Por ejemplo, la sistémica se centra en las relaciones familiares, la humanista en la relación terapeútica y en la experiencia vital de la persona, la existencial en la angustia que provoca la vida y la incertidumbre, el psicoanálisis en las relaciones con nosotros mismos a un nivel profundo, la cognitiva se centra en cómo procesamos la información externa y la conductual en lo que hacemos y se observa.
Quizá deberíamos teorizar otra corriente que relacione todo y ponga el peso distribuido en cada factor y así sea capaz de destacar en cada momento lo esencial y lo más importante sin olvidar su interacción (causalidad circular).
Bien. ¿Por qué no me ha gustado la parte oficial del congreso en general? Pues porque todo eran alabanzas a la terapia cognitiva, conductual, a su mezcla y a las hijas de ella, pero cojeaba de algo.
Se hablaba sin cesar de la evidencia científica, de la medicina basada en la evidencia. ¿Pero qué es eso? En psicología no es más que demostrar científicamente que tal o cual técnica reduce de forma clínica y estadísticamente significativa un conjunto de síntomas que, ¡Oh, sorpresa! son los que están descritos en las clasificaciones PSIQUIATRICAS tradicionales. Es decir, síndromes consensuados (es decir, por opiniones de expertos, es decir, medicina basada en la EMINENCIA y no en la EVIDENCIA) sin evidencia alguna de etiología, curso, pronóstico y divertidos modelos de diátesis - estrés que tratan de ser biopsicosociales, pero que, curiosamente, acaban por enfatizar en el principio de todo un reduccionismo biológico que me asusta muchísimo.
Eso se le da de fábula a la terapia cognitivo conductual y sus derivadas, quizá por eso sea la preferida de los psiquiatras biológicos.
Hay otras corrientes que afirman que la sintomatología tiene una función, si eliminas esa sintomatología y no atacas la base que la produce es lógico que salga por otro lado. Dejar de lado tan crucial axioma es uno de los errores de estas terapias.
Otro es que trata de ser un conjunto protocolizado y aséptico de terapia, racional, medible y científico. Pero, como dice otra de las corrientes "Es imposible no comunicar", quizá uno de los postulados que se deriven de esto sea "por lo tanto, es imposible no influir". ¿Qué pasa con la interpretación que hace el paciente de la información que le damos con nuestro propio tono de voz, nuestra propia comunicación gestual? ¿La realidad del propio paciente la pasamos por alto?
Centrémonos en el procesamiento de la información, ¿pero qué pasa con la integración de esa información?
Sin embargo, a mi parecer el error más grave de este tipo de enfoques es su desesperado intento de encontrar una causa que provoque los efectos en las personas aquejadas de sintomatología. La forma cabezota de quedarse anclado en el pasado es evidente, aparece la causalidad lineal.
La psicología científica trata de imitar a las ciencias naturales por antonomasia. No obstante estas ciencias a principios del siglo XX dieron un salto de paradigma y comenzaron a desestimar la causalidad lineal en fenómenos tan complejos como la formación del universo o la interacción cuántica en favor de una causalidad circular donde todo causa todo.
Eso es tan cierto en la psicología como en ellas y, precisamente deberíamos haberlo visto antes que las citadas. ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Qué causó qué cosa? El tiempo y la contingencia son relativos y variables.
Se acusa al psicoanálisis de preguntarse el por qué de todo, su baladí intento de averiguar el origen de todo, pero en eso se parece a lo cognitivo conductual y ésta acaba reduciendo a biología sus postulados (¡hola, modelos de vulnerabilidad - estrés !)
Puede que a estas alturas de evolución y desarrollo humanos no sea adecuado tratar de buscar las causas primeras, sino saltar cualitativamente y ver cómo todo causa todo en una interrelación tan armónica como una sinfonía en su apogeo.
sábado, 25 de octubre de 2008
Mi primer beso...
En los libros lo describen como puro, limpio, romántico. En las películas lo muestran como dulce, pulcro, inocente.
Pero en mi caso no fue así y creo que arrastro sus consecuencias.
Mi primer beso fue indecente, corrupto, ansioso, amargo, obsceno y, ante todo, culpable.
No consigo deshacerme de ella. Me arrastra, creo que me alimenta, que me impulsa.
Nací de ella, como todos, pero a diferencia de muchos no trato de negarla, al menos ya no.
La lujuria me atrapa y, precisamente por eso, me define.
Y allí estaba yo, con apenas quince años y la lascivia tatuada en el alma, frente a unos labios desconocidos y un rostro borroso en mi excitación.
Y busqué esos labios ajenos con los míos, pero no había inocencia, sólo ganas y una atracción irresistible desde la parte más incomprensible de mi ser.
Los encontré. Entonces toda mi sangre inundó mi entrepierna y mi cerebro se rompió con su textura, descuartizado a cuchillazos de libido.
Y nuestras bocas se abrieron y nuestras lenguas se exploraron. Me sentí como el hombre que descubre un secreto hundido en el olvido; y me sentí vivo, completo. Pero no me completaba la otra persona sino la satisfacción de mi lujuria. Allí vi su cara por primera vez y supe que la había buscado desde que entendí que yo era un ser diferente al mundo que me rodeaba.
Y sólo saboreaba el color rojo de la sangre, de la lengua, de los pezones y de la parte interna de los genitales, todo lo saboreaba en ese beso.
Y sólo sentía latigazos de color rojo por todo mi cuerpo. Y sólo veía saliva de color rojo ante mis ojos. Me zambullí en ella y encontré un millón de puñales rojos que se bebían mi sangre roja, mientras mis dientes rojos mordían una lengua roja que no era la mía y mis labios rojos sellaban la única salida.
No había pureza en ese beso, sólo deseos de arrancar la ropa a la chica que me lo regalaba y que se convertiría en una de las losas más pesadas que habría de cargar en mi vida. Y después de la ropa, desgarrar sus pechos con las manos, su cuello con mis dedos, su espalda con mis puños y su sexo con mis uñas sin separar mi boca de la suya, para descubrir cómo la parte más física se entrelaza con la más espiritual en un orgasmo de sangre y preguntas, de fluidos y pensamientos, de gemidos y lágrimas. De chillidos y respuestas.
Y me sentí culpable. Culpable por sentir eso, por desearlo. Pensaba que era horrible que la lujuria viviera a través de mí, pensaba que todo había empezado con ese beso.
Pero ahora veo que con ese beso no comenzó nada. Ese beso era inevitable.
Estoy seguro que con otra persona y en otras circunstancias el resultado habría sido el mismo.
Así que me envuelvo en mi lujurioso desenfreno y dejo que me arrastre, porque, al fin y al cabo, soy yo quien se arrastra a sí mismo.
Lo acepto.
¿Por qué voy a cambiar la fuerza donde nacen los sentimientos que me hacen humano, que me obliga a aferrarme a la vida?
¿Por qué voy a cambiar la esencia que me da mi lugar en el mundo, que me da la posibilidad de comprenderme a mí mismo y a mi entorno?
Ya no la niego.
Me siento culpable, porque lo soy.
Perdón, no puedo evitar decirlo con orgullo.
Pero en mi caso no fue así y creo que arrastro sus consecuencias.
Mi primer beso fue indecente, corrupto, ansioso, amargo, obsceno y, ante todo, culpable.
No consigo deshacerme de ella. Me arrastra, creo que me alimenta, que me impulsa.
Nací de ella, como todos, pero a diferencia de muchos no trato de negarla, al menos ya no.
La lujuria me atrapa y, precisamente por eso, me define.
Y allí estaba yo, con apenas quince años y la lascivia tatuada en el alma, frente a unos labios desconocidos y un rostro borroso en mi excitación.
Y busqué esos labios ajenos con los míos, pero no había inocencia, sólo ganas y una atracción irresistible desde la parte más incomprensible de mi ser.
Los encontré. Entonces toda mi sangre inundó mi entrepierna y mi cerebro se rompió con su textura, descuartizado a cuchillazos de libido.
Y nuestras bocas se abrieron y nuestras lenguas se exploraron. Me sentí como el hombre que descubre un secreto hundido en el olvido; y me sentí vivo, completo. Pero no me completaba la otra persona sino la satisfacción de mi lujuria. Allí vi su cara por primera vez y supe que la había buscado desde que entendí que yo era un ser diferente al mundo que me rodeaba.
Y sólo saboreaba el color rojo de la sangre, de la lengua, de los pezones y de la parte interna de los genitales, todo lo saboreaba en ese beso.
Y sólo sentía latigazos de color rojo por todo mi cuerpo. Y sólo veía saliva de color rojo ante mis ojos. Me zambullí en ella y encontré un millón de puñales rojos que se bebían mi sangre roja, mientras mis dientes rojos mordían una lengua roja que no era la mía y mis labios rojos sellaban la única salida.
No había pureza en ese beso, sólo deseos de arrancar la ropa a la chica que me lo regalaba y que se convertiría en una de las losas más pesadas que habría de cargar en mi vida. Y después de la ropa, desgarrar sus pechos con las manos, su cuello con mis dedos, su espalda con mis puños y su sexo con mis uñas sin separar mi boca de la suya, para descubrir cómo la parte más física se entrelaza con la más espiritual en un orgasmo de sangre y preguntas, de fluidos y pensamientos, de gemidos y lágrimas. De chillidos y respuestas.
Y me sentí culpable. Culpable por sentir eso, por desearlo. Pensaba que era horrible que la lujuria viviera a través de mí, pensaba que todo había empezado con ese beso.
Pero ahora veo que con ese beso no comenzó nada. Ese beso era inevitable.
Estoy seguro que con otra persona y en otras circunstancias el resultado habría sido el mismo.
Así que me envuelvo en mi lujurioso desenfreno y dejo que me arrastre, porque, al fin y al cabo, soy yo quien se arrastra a sí mismo.
Lo acepto.
¿Por qué voy a cambiar la fuerza donde nacen los sentimientos que me hacen humano, que me obliga a aferrarme a la vida?
¿Por qué voy a cambiar la esencia que me da mi lugar en el mundo, que me da la posibilidad de comprenderme a mí mismo y a mi entorno?
Ya no la niego.
Me siento culpable, porque lo soy.
Perdón, no puedo evitar decirlo con orgullo.
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Creación literaria,
Introspección
sábado, 18 de octubre de 2008
La mejor canción del mundo traducida
Y el SEXO siempre estuvo allí desde que yo tenía sólo ocho años.
Tentándome, dejándome sediento.
Sudor, piel, un PULSO divino para equilibrar esta mente agitada.
Parecía tan maravillosamente físico.
Oh, la SANGRE, la lujuria, los cuerpos que colorean el mundo:
¡Todos drogas para morir por ellas! ¿No compartirías mi fuego?
¿Cómo puede el AMOR hacer del mundo un campo de minas de SUELO prohibido?
¿Un mapa de piel intocable y deseo SILENCIADO?
Y el amor allí fue en vano, PROFUNDO e insondable pero marcado con dolor.
Demasiado pronto para un niño de DIEZ años.
Amando las puras y sanas vio la diosa inmaculada,
observándola se convirtió en carne otra vez.
HAMBRIENTO de ambas PUREZA y PECADO
La vida apenas le parecía una GALERÍA de cómo ser
Y él siempre fue mucho más HUMANO de lo que deseaba
Pero había una LÓGICA en su mundo, si sólo pudieran verla.
Deseando - Harto - Enfermo - Marcando
Cada vez que alguien calma mi hambre (está en mi sangre) siempre crece más fuerte (marcando)
BUDAPEST estoy aprendiendo, Budapest me estás quemando
Este no es quien quise ser, esto no es lo que quise ver.
Ella es muy joven, entonces ¿por qué no me siento libre ahora que está debajo de mí?
Desnudo - Tocando - Suave - Agarrando
Y después de todo, eso me dirige aquí para despertarme otra vez
Buscando un amor que pueda hacerme sentir libre conmigo mismo pero entonces resulta ser
Algo que duele dentro cuando tocamos, así que sigo, pierdo mi camino
Extraviado, estoy intentando muchísimo sentirme sin cadenas, agotar la sensación de sentir frío
Y todos los días busco mi presa: Alguien que saborear y sostener
Me siento vivo durante la fracción de segundo en que ellas sonríen y encuentran mis ojos
Pero podría llorar porque me siento ¡roto por dentro!
VEN y AHOGATE conmigo
¡ La CORRIENTE nos barrerá!
Y verás que soy ADICTO a mi HONESTIDAD
¡Confía! Porque después de todo mi sentido de la VERDAD una vez me trajo aquí
Pero he PERDIDO el control y no sé si confío en mi alma
He perdido el CONTROL y no sé si confío en mi alma
Pierdo del control y no sé si CONFÍO EN ALGO
Y siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Y recuerdo cuando dijiste que habías estado DEBAJO de él
Me sorprendí al sentir tanto dolor
Y todos esos años siéndote FIEL a pesar del hambre que corría por mis venas
Y siempre he intentado calmar las cosas
TRAGANDO, tragando
"Sólo es otra ESPINA pequeña en mi corona"
Pero de repente un día había demasiada sangre en mis ojos
Y tuve que bajar andando esta
CALLE DE LA EXPIACIÓN de cuándos y por qués...
Vacío - Lamiendo - Limpio - Ahogando
Cada vez que ALGUIEN calma mi hambre (poseyendo mi mente) siempre crece más fuerte (ansiando)
BUDAPEST estoy aprendiendo, Budapest me estoy abrasando
Este no es quien quise ser, esto no es lo que quise ver
Ella es muy joven, entonces ¿Por qué no me siento libre ahora que está debajo de mí?
Por la mañana se está yendo en un taxi de Budapest que yo he pagado
Buscando la libertad toqué lo intocable
Es demasiado
Soy INACEPTABLE...
Prematura es tu historia y la mía, y siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Verdaderamente prematura es tu historia y la mía, y siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos, siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Siempre seremos más humanos de lo que desamos
SIEMPRE SEREMOS MUCHO MÁS HUMANOS DE LO QUE DESAMOS...
(Beyond the Pale, Pain of Salvation, disco: Remedy Lane)
Tentándome, dejándome sediento.
Sudor, piel, un PULSO divino para equilibrar esta mente agitada.
Parecía tan maravillosamente físico.
Oh, la SANGRE, la lujuria, los cuerpos que colorean el mundo:
¡Todos drogas para morir por ellas! ¿No compartirías mi fuego?
¿Cómo puede el AMOR hacer del mundo un campo de minas de SUELO prohibido?
¿Un mapa de piel intocable y deseo SILENCIADO?
Y el amor allí fue en vano, PROFUNDO e insondable pero marcado con dolor.
Demasiado pronto para un niño de DIEZ años.
Amando las puras y sanas vio la diosa inmaculada,
observándola se convirtió en carne otra vez.
HAMBRIENTO de ambas PUREZA y PECADO
La vida apenas le parecía una GALERÍA de cómo ser
Y él siempre fue mucho más HUMANO de lo que deseaba
Pero había una LÓGICA en su mundo, si sólo pudieran verla.
Deseando - Harto - Enfermo - Marcando
Cada vez que alguien calma mi hambre (está en mi sangre) siempre crece más fuerte (marcando)
BUDAPEST estoy aprendiendo, Budapest me estás quemando
Este no es quien quise ser, esto no es lo que quise ver.
Ella es muy joven, entonces ¿por qué no me siento libre ahora que está debajo de mí?
Desnudo - Tocando - Suave - Agarrando
Y después de todo, eso me dirige aquí para despertarme otra vez
Buscando un amor que pueda hacerme sentir libre conmigo mismo pero entonces resulta ser
Algo que duele dentro cuando tocamos, así que sigo, pierdo mi camino
Extraviado, estoy intentando muchísimo sentirme sin cadenas, agotar la sensación de sentir frío
Y todos los días busco mi presa: Alguien que saborear y sostener
Me siento vivo durante la fracción de segundo en que ellas sonríen y encuentran mis ojos
Pero podría llorar porque me siento ¡roto por dentro!
VEN y AHOGATE conmigo
¡ La CORRIENTE nos barrerá!
Y verás que soy ADICTO a mi HONESTIDAD
¡Confía! Porque después de todo mi sentido de la VERDAD una vez me trajo aquí
Pero he PERDIDO el control y no sé si confío en mi alma
He perdido el CONTROL y no sé si confío en mi alma
Pierdo del control y no sé si CONFÍO EN ALGO
Y siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Y recuerdo cuando dijiste que habías estado DEBAJO de él
Me sorprendí al sentir tanto dolor
Y todos esos años siéndote FIEL a pesar del hambre que corría por mis venas
Y siempre he intentado calmar las cosas
TRAGANDO, tragando
"Sólo es otra ESPINA pequeña en mi corona"
Pero de repente un día había demasiada sangre en mis ojos
Y tuve que bajar andando esta
CALLE DE LA EXPIACIÓN de cuándos y por qués...
Vacío - Lamiendo - Limpio - Ahogando
Cada vez que ALGUIEN calma mi hambre (poseyendo mi mente) siempre crece más fuerte (ansiando)
BUDAPEST estoy aprendiendo, Budapest me estoy abrasando
Este no es quien quise ser, esto no es lo que quise ver
Ella es muy joven, entonces ¿Por qué no me siento libre ahora que está debajo de mí?
Por la mañana se está yendo en un taxi de Budapest que yo he pagado
Buscando la libertad toqué lo intocable
Es demasiado
Soy INACEPTABLE...
Prematura es tu historia y la mía, y siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Verdaderamente prematura es tu historia y la mía, y siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos, siempre fuimos mucho más humanos de lo que deseábamos
Siempre seremos más humanos de lo que desamos
SIEMPRE SEREMOS MUCHO MÁS HUMANOS DE LO QUE DESAMOS...
(Beyond the Pale, Pain of Salvation, disco: Remedy Lane)
viernes, 17 de octubre de 2008
Pensamientos V
Creo que al final no somos más que niños malcriados suplicando atención, objetos banales o contacto físico.
Nuestra tolerancia a la frustración desciende a medida que vamos madurando.
Cuando la realidad social nos arrebata hasta lo más íntimo de nuestro ser.
Te miras al espejo y te das asco. Te odias cada segundo de tu vida. ¿Por qué? y no quieres saber la respuesta. Demasiado caliente, demasiado cierta.
Vomitarías todos los recuerdos, violarías todos los sueños sólo para negarte a ti mismo.
Has deshollado todas tus capas y en el núcleo sólo hay vacío. Vamos, niégalo.
Ignorar el sufrimiento no hace que deje de existir, eso ya lo sabías, así que te nutres de él para enterrarte a ti mismo.
Tienes, quieres. Te arrebatan, te suicidas.
Malhallada rabia que te hace consciente. Malnacido rencor que te obliga a amar. Maldita fachada que te exige aparentar.
Implosionas en un acorde mayor y renaces en menor. Y te detestas y te arrancas el alma a hachazos de sarcasmo y no te encuentras y lloras escupiendo saliva por los ojos y suplicas ante un ídolo disfrazado de Armani y te revientas la cabeza contra el suelo, una vez y otra y otra, hasta que solo queda una pulpa sanguinolenta donde agonizan tus pensamientos mientras los estertores de las emociones se acoplan a tu indiferencia.
Y desapareces.
Y...
Y no ha cambiado nada.
Nuestra tolerancia a la frustración desciende a medida que vamos madurando.
Cuando la realidad social nos arrebata hasta lo más íntimo de nuestro ser.
Te miras al espejo y te das asco. Te odias cada segundo de tu vida. ¿Por qué? y no quieres saber la respuesta. Demasiado caliente, demasiado cierta.
Vomitarías todos los recuerdos, violarías todos los sueños sólo para negarte a ti mismo.
Has deshollado todas tus capas y en el núcleo sólo hay vacío. Vamos, niégalo.
Ignorar el sufrimiento no hace que deje de existir, eso ya lo sabías, así que te nutres de él para enterrarte a ti mismo.
Tienes, quieres. Te arrebatan, te suicidas.
Malhallada rabia que te hace consciente. Malnacido rencor que te obliga a amar. Maldita fachada que te exige aparentar.
Implosionas en un acorde mayor y renaces en menor. Y te detestas y te arrancas el alma a hachazos de sarcasmo y no te encuentras y lloras escupiendo saliva por los ojos y suplicas ante un ídolo disfrazado de Armani y te revientas la cabeza contra el suelo, una vez y otra y otra, hasta que solo queda una pulpa sanguinolenta donde agonizan tus pensamientos mientras los estertores de las emociones se acoplan a tu indiferencia.
Y desapareces.
Y...
Y no ha cambiado nada.
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